Bolardos, subejercicio y renuncias

La presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera, inició este trascendental año 20-20 como concluyó el 2019, con irregularidades, sin proyectos sólidos, concretos, decisiones lamentables, mal manejo y aplicación de recursos financieros, además, de renuncias en su gabinete.

Tres polémicas en los primeros 10 días de este año fiscal han hecho de su administración todo un torbellino: La instalación de los tan llevados y traídos famosos bolardos y macetones, el mal manejo de los recursos económicos que la lleva a estrellarse a un consabido subejercicio, además, la renuncia de su contralor y su secretario particular.

Los bolardos y macetones son una muestra que la administración de la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera, es toda una improvisación.

Lo único que pone al descubierto es que, la ubicación de estas estructuras, fueron tomadas sin previo estudio de movilidad.

Se presume que fueron instaladas para defender al peatón. Pretexto endeble, tan débil que los regidores decidieron frenar la instalación de este proyecto, que por cierto, costó 10 millones de pesos.

Ahora tendrán que ir a su revisión y supervisión de los recursos ahí aplicados.

En torno al subejercicio de poco más de mil millones de pesos, no es otra cosa que la falta de experiencia de buscar los proyectos y programas para poder canalizar la aplicación y manejo de los recursos.

Pese a justificarse de manera extraña y dando muestras de experiencia administrativa de que podrán ejercer estos poco más de mil millones de pesos hasta el 31 de marzo, sólo queda la pregunta en el aire: en qué proyecto sin idea y sin estudio como los bolardos y macetones serán aplicados.

Mientras que las renuncias de su contralor, David Riveroll Vázquez y su secretario particular, Ángel Soto Limón, mismas que se le atribuye a la presión ejercida por el G-5 de regidores que en encabeza la regidora Rosa María Márquez.

Lo endeble de la administración de Claudia Rivera la saca de la jugada para pensar en su relección. Nada de eso debe estar en el ánimo de la presidenta municipal.

Las inconsistencias en obra, aplicación de recursos, además, de las renuncias de funcionarios muy cercanos a Rivera, sólo nos indica que comienza el año 20-20 como terminó el 2019 con complicaciones y serías irregularidades, pero lo peor, sin saber cómo enderezar la nave.

Al tiempo.