De bestias y chacales: corrupción en Puebla

Los nombres tras la revelación del presunto desvío de 196 mdp en Infraestructura

No se equivoca el gobernador Miguel Barbosa Huerta cuando tilda de “bestias y chacales” a los funcionarios que desviaron recursos que son indispensables para la gente, para la reconstrucción específica de escuelas y hogares que quedaron devastados con los sismos de 2017, lo mismo que aquellos que debieron aplicarse en la rehabilitación de carreteras y caminos, por donde los poblanos de comunidades alejadas trasladan sus mercancías, sus enfermos, sus vidas, o transportan los campesinos sus productos, para su subsistencia.

Sí, sus conductas y su corrupción son criminales.

Ya lo había advertido Barbosa al rendir protesta el 1 de agosto pasado: no habrá perdón a los funcionarios del anterior régimen y de la pasada administración que robaron, que saquearon, que hicieron de su ejercicio público un modelo de negocios.

También dijo que no llevar ante la justicia a los culpables de esos delitos, cuando haya elementos, convertiría al actual gobierno en cómplice.

El recuerdo de su sentencia, radical pero precisa, viene a cuenta luego de la sospecha de que se “esfumaron”, en el gobierno interino, 196 millones de pesos, que la Secretaría de Infraestructura debió aplicar para la liberación de 83 caminos y carreteras en 50 municipios, que supuestamente estaban bloqueados por los escombros de deslaves, en una época de este año en la que además ni siquiera se habían registrado todavía lluvias fuertes, al momento del presumible desvío.

El caso, revelado por “El Universal” ya está siendo investigado por la Secretaría de la Función Pública (SFP) estatal y están involucrados, lo que es inconcebible, funcionarios que siguen inexplicablemente en activo y tienen oscuros padrinazgos.

(https://www.eluniversal.com.mx/estados/investigan-anomalias-en-obras-por-196-mdp)

Los nombres en este presunto desvío de 196 millones de pesos, en la Secretaría de Infraestructura, en la administración interina del priísta Guillermo Pacheco Pulido, comienzan a salir a flote, así como sus vínculos con quienes han sido señalados como directamente responsables.

La investigación del “Gran Diario de México” y luego el periodista Ricardo Morales, en su columna “Las Serpientes”, develaron que el actual director Jurídico de esa dependencia, Héctor Guillermo Bermúdez Tena, quien ocupó el mismo cargo, pero bajo la denominación de “coordinador”, en el gobierno interino, entre enero y julio pasados, tiene un singular “padrino político”.

De hecho, su debut en la función pública lo tuvo Bermúdez Tena luego de ser “mano derecha” del litigante Carlos Meza Viveros, quien fue uno de los voceros en la campaña del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en el pasado proceso extraordinario, por más de un lustro en su Notaría Número 56.

(http://efekto10.com/arechiga-en-la-cuerda-floja/)

Él fue -nos aseguran- quien recomendó a Bermúdez, quien a su vez firmó los pagos adelantados a las seis constructoras que se supone realizarían la liberación en esas vías en 50 municipios, por escombros de deslaves. Sin embargo, nomás no hay huellas de que esas obras se hayan realizado, de acuerdo con informes de la SFP.

Hay un dato más que no está exento de morbo: resulta que Meza Viveros es, a su vez, un viejo aliado del hoy director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y ex gobernador poblano, Manuel Bartlett Díaz, quien recientemente ha estado en las primeras planas de los impresos, por una presunta riqueza descomunal no reportada.

Meza, hombre de ingenio, eso sí, y lengua afilada siempre contra sus adversarios, fue secretario de Gobernación en un periodo del sexenio barttlista y es todavía su abogado personal.

Las investigaciones deberán continuar.

La Función Pública estatal deberá castigar o exonerar a los señalados.

Lo que no puede ocurrir, ya lo dijo Miguel Barbosa Huerta, es que prevalezca la impunidad y se tolere la corrupción del pasado.