El PEF y la analogía de la cobija de la indigencia

El estado de Puebla tendrá para el próximo Ejercicio Fiscal 2020, a través del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), una bolsa superior a los 100 mil millones de pesos (mdp) solamente de recursos federales, esa es sin duda una excelente noticia.

Esta cifra incluso podría incrementarse, dependiendo del éxito de las gestiones de la administración estatal y los legisladores federales. Eso se ve muy bien.

Sin embargo, por los compromisos heredados por el morenovallismo, en su afán de montar una escenografía onerosa para simular el progreso de Puebla, más los compromisos todavía más añejos y la nómina y la carga de la administración pública estatal, no es desorbitado dar por hecho que entre 70 y 80 por ciento de esos recursos ya están comprometidos.

Exactamente igual pasa con el gobierno de la República, que encabeza el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.

No hay recursos suficientes. Nunca los habrá.

La analogía, tan utilizada por los diputados federales, quienes deben aprobar el PEF, de la cobija que debe tapar a muchos, pero que solamente alcanza para unos cuantos, una postal mental de la indigencia callejera, queda perfectamente aplicada.

Los ciudadanos tenemos que hacernos a la idea de que las promesas de campaña en el estado y a nivel federal no se cumplirán.

Sin embargo, no deja de ser una buena nueva que Puebla vaya a recibir recursos, como nunca -siempre se dice eso, pues por la inflación es obvio que el presupuesto crecerá- y por fin en muchos años no se gastará en obras de relumbrón y en frivolidades.

Se prevé entonces que Puebla superará la barrera de los 100 mil millones de pesos (mdp), de acuerdo con las proyecciones de la inflación, gasto federalizado adicional y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), que presentó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), y que deberá estar aprobado a más tardar el próximo 15 de noviembre.

Sin embargo, como ocurre en la administración federal, hay ya muchos temas que comprometen buena parte de esos recursos.

Ha ocurrido ancestralmente y, aunque la izquierda nos dijo siempre que cuando llegara al poder iba a realizar, por fin, una Reforma Fiscal Integral, esto tampoco ocurrió, en lo referente a la Ley de Ingresos, que recientemente aprobaron los dos órganos del Congreso de la Unión.

Ese anhelo quedó apenas en una miscelánea fiscal. Otra vez. Como siempre.

Este 2020 será un año inercial para la economía el país y nada halagüeño para el lopezobradorismo.

A nivel federal, 2020 traerá la reducción de la inversión para los proyectos emblema del gobierno federal, un nulo crecimiento de los ingresos respecto del actual ejercicio fiscal y la continuidad inercial del plan asistencialista, con becas y pensiones.

Es lo que se dibujan en el horizonte de las finanzas nacionales.

Las cosas no están cambiando.