Las odiosas comparaciones

Desde que fue nombrada como la candidata del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), se dice que Claudia Rivera Vivanco fue apoyada por el morenovallismo.

Y todo para vencer a Lalo Rivera, en ese tiempo el peor enemigo del clan gobernante.

Un rumor es casi imposible de comprobar.

Pero los que saben, dicen que solo hay que ver las actuaciones de la alcaldesa para darse cierta idea.

Por ejemplo, el viaje que hizo a Estados Unidos con su antecesor en la presidencia municipal, Luis Banck Serrato, antes de tomar posesión y plena la guerra entre Martha Erika Alonso contra Luis Miguel Barbosa.

Luego, en la entrega recepción, casualmente no se encontró ninguna anomalía grave de la administración pasada.

Al menos eso se dijo.

Posteriormente, en el tema del ambulantaje, no hubo defensa férrea de señalar la herencia que encontraron.

Solo dijeron levemente desde el ayuntamiento que era un problema que ya había.

Tampoco se le ha escuchado a la alcaldesa señalar los ataques de la corrupción encontrada.

Nada de nada.

¿A poco de plano no hubo?

¿O ni cuenta se dieron?

Preguntas, solo preguntas.

Lo cierto es que esa campaña anticorrupción que es bandera de la 4T no se ha escuchado por el Charlie Hall.

Y para hacer comparaciones odiosas, nada más hay que darse una vueltecita por el municipio vecino de San Andrés Cholula.

Ahí, la alcaldesa Karina Pérez Popoca, -quien si surgió de un activismo real-, no solo ha tomado al toro por los cuernos, sino que ya ha dado resultados en ese ataque contra la corrupción.

A diferencia de su colega de Puebla, Pérez Popoca, no se ha cansado en acusar a su antecesor Leoncio Paisano Arias, de ser el más corrupto en la historia de San Andrés Cholula.

Pero no se queda en discurso, lo ha demostrado con cifras, documentos y denuncias.

Del 15 de octubre de 2018 (cuando cambiaron los gobiernos municipales) a la fecha, más de 137 millones de pesos ha ahorrado el ayuntamiento sanandreseño, al frenar actos de corrupción y quitar privilegios a funcionarios de primer nivel.

Y es que se eliminaron canonjías con lo que contaban los regidores y Leoncio Paisano Arias.

Se dijo adiós al pago de escoltas, erogaciones por vehículos oficiales, hasta entregar gasolina a cualquier familiar de funcionarios públicos.

También ya no se pagan los teléfonos celulares y mucho menos se cubren con el erario los “gastos de representación”, que implicaba dar dinero todo lo que se imagina.

¡Hasta los Gansitos se facturaba con cargo al erario anteriormente!

También se apretó el ataque a la corrupción en áreas como Desarrollo Urbano, giros comerciales y protección civil.

En giros comerciales el ayuntamiento sanandreseño ha recaudado 50 por ciento más que en todo el año pasado.

En Desarrollo Urbano, hubo ajustes en la forma de operar, al grado de que se han cancelado decenas de obras irregularidades, que antes casualmente se pasaban.

Gracias a esos ahorros se han realizado obras como la Vía del Sol, de 30 millones, la radial a Tlaxcalancingo de 36 millones de pesos o el edificio de servicios públicos con 27 millones de pesos.

Todo sin hablar de los domos en las escuelas, equipamiento a los colegios y adoquinamientos en distintos puntos del municipio.

En tanto, en el ayuntamiento capitalino de Rivera Vivanco solo se escucha un subejercicio de más de mil millones de pesos.

O sea dinero que no han aplicado.

Hay que dejar claro a las autoridades capitalinas que no es lo mismo ahorrar, que no ejercer.

¿Cuándo se escucharán cifras al estilo San Andrés en la capital de Puebla?

¿Será que los acuerdos no los dejan?

Preguntas, solo preguntas.

¡Odiosas comparaciones!