Manzanilla va también por el PRI

Solamente los ojos muy ingenuos pasarían por alto el interés del ex secretario de Gobernación estatal, Fernando Luis Manzanilla Prieto, en meterse en el proceso interno del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que ha tomado forma en el súbito interés de su operador estrella, José Luis Márquez Martínez, en ocupar la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI.

El todavía priísta Márquez comenzó la semana pasada, con mucha intensidad, los cabildeos en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del tricolor en la ciudad de México, con dos intenciones:

La primera: pintarse como la mejor opción para el priísmo poblano, por su experiencia, imagen de prudente y conciliador, su capacidad de diálogo, conocimiento del estado y sus relaciones con los líderes de la actual administración estatal.

Eso, en alguna medida, tiene sentido y hasta algunas de esas cualidades podrían ser ciertas.

La segunda: despotricar contra todas y todos los aspirantes a la presidencia o la secretaría general del CDE.
En esta tarea, llama la atención el empeño y los adjetivos que el también ex diputado federal zacatleco le dedicó al supuestamente puntero entre los militantes, en esa contienda interna, Néstor Camarillo Medina, ex alcalde de Quecholac.

Vaya que le recargó el lápiz y la lengua en lo que sobre él dijo, narran desde el vetusto edificio de la Avenida Insurgentes Norte, en la Ciudad de México.

Ahí merito estuvo Márquez Martínez, quien a pesar de ser priísta, fue uno de los mejores operadores del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en las elecciones de 2018 y 2019, la tarde de este pasado viernes 28 de febrero.

El también ex subsecretario de Gobernación fue recibido por Mariano González Aguirre -hijo del ex gobernador de Tlaxcala-, secretario de Atención a Estados en Oposición, y por la ex senadora Graciela Ortiz González, secretaria de Operación Política, los dos del CEN del PRI.

En diciembre pasado -de acuerdo con versiones periodísticas-, cuando ya se había trazado la ruta de la renuncia de Fernando Luis a la Secretaría de Gobernación, José Luis Márquez reunió a los entonces delegados de la dependencia, a quienes él y Manzanilla habían puesto en sus cargos, para pedirles apoyo para que el diputado del Partido Encuentro Social (en esos días aún con licencia a su curul), se convierta en el próximo alcalde de Puebla capital, un sueño que el otrora morenovallista ha acariciado hace casi una década.

Dos temas llaman la atención sobre las reuniones de Márquez en la sede priísta nacional.

Que éstas se dan en sincronía con la aparición de un video de campaña negra contra prácticamente todos los priístas que aspiran a la dirigencia. Muy con el sello de casa, también con especial dedicatoria al de Quecholac.

Y la sospecha de que el delegado del CEN en Puebla, el veracruzano Américo Zúñiga Martínez, quien debiera ser un árbitro neutral en esta contienda, algo o mucho tuvo que ver en esas citas de Márquez.