San Lázaro, como en Siberia: 75% de las iniciativas congeladas

Una suerte de congelamiento parlamentario es una de las más evidentes consecuencias del nuevo régimen que, análogo a la aplanadora priísta de antes del salinato, tiene hoy un buldócer lopezobradorista, que en las dos cámaras del Congreso de la Unión consiente apenas la aprobación, principalmente, de su agenda legislativa, la que le conviene.

El Palacio Legislativo de San Lázaro, sede de la Cámara de Diputados, es prueba contundente de ello.

Suele ocurrir inequívocamente en los regímenes hegemónicos.

Cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en los lejanos tiempos de su esplendor, fue mayoría y gobierno, poco permitía a las bancadas de oposición conseguir el aval de sus iniciativas.

El jefe del Ejecutivo era el Gran Legislador y sus iniciativas pasaban sin problema alguno, sin análisis ni discusión.

Prácticamente igual pasa con las propuestas legislativas del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Aquella, la del tricolor, fue una aplanadora que pasaba por encima de la oposición; hoy el morenista es un poderoso trascabo que deriva todo a su paso, e incluso se obstaculiza a sí mismo.

Veamos: al concluir, el Primer Periodo Ordinario de Sesiones del Segundo Año de Ejercicio de la actual LXIV Legislatura, a mediados de diciembre pasado, quedaron 2 mil 019 iniciativas en la “congeladora” -75 por ciento de las que han sido presentadas-, llamada metafóricamente así porque las propuestas permanecen en comisiones y ni son dictaminadas ni desechadas.

Están en ese limbo del “pendiente”, tan frío e inhóspito como la tundra de Siberia.

De ese total de iniciativas que, literalmente, no van ni para atrás ni para adelante, 626 son del grupo mayoritario, del Movimiento Regeneración Nacional (Morena); 328 de la bancada panista; 191 del Grupo Parlamentario del PRI; del Partido del Trabajo (PT) 155 y de ahí para abajo de la bancada de Encuentro Social (PES) 154; del Partido de la Revolución Democrática (PRD) 118 y 74 provenientes de congresos locales.

En lo que va de la actual legislatura, que comenzó el 1 de septiembre de 2018, apenas 812 iniciativas han sido aprobadas, desechadas o retiradas.

En conclusión, los grupos parlamentarios, todos, son muy productivos para presentar propuestas, pero malos para cabildear su aprobación, incluido el grupo mayoritario de Morena.

También, es la agenda y las propuestas presidenciales las que se ponderan más y las que alcanzan, al final de cuentas, los votos necesarios.

De hecho, en la “congeladora” ahora mismo solamente se puede contar que está una propuesta lopezobradorista, la que busca elevar a rango constitucional el apoyo a los adultos mayores y a los estudiantes, las becas y pensiones.

Entre todos estos números hay un dato fundamental: la llamada Cuarta Transformación (4T), en lo que al trabajo legislativo se refiere en la Cámara Baja, ha roto el récord de iniciativas “congeladas”.

El próximo 1 de febrero, ya cerca del final del invierno de este año 2020, comenzará el próximo periodo ordinario de sesiones.

La encomienda será sacar de la “congeladora” ese cúmulo de iniciativas.
Regresar al recinto que está en lo que fue el patio de maniobras de la estación de trenes de San Lázaro, a la primavera, a la metafórica, a la literal y a la parlamentaria.