Terror en Chachapa; niño ejecutado

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Por Mónica Ventosa

Más de 600 mil pesos logrados de la venta de un terreno, iban a cambiar la vida de la familia de Dulce, pero no para bien como soñaban que fuera, sino para transformarla en una pesadilla.

La vida se les vino abajo el 30 de diciembre de 2015, cuando al menos 10 sujetos fuertemente armados irrumpieron en su casa de la comunidad de Chachapa.

De este modo, no solo se esfumó el dinero, sino se perdió la vida de Saúl de tan solo 12 años de edad, ejecutado a sangre fría con un disparo en la sien cuando estaba hincado.

A más de cuatro meses de distancia, al parecer las autoridades han olvidado el caso, uno de decenas que están ocurriendo en la junta auxiliar de Amozoc, que se está convirtiendo en tierra de nadie.

Ahora en la casa la familia donde habitan 15 personas, el miedo llega cada vez que alguien toca la puerta o que se los quede viendo en la calle.

La vida jamás será igual para Dulce María García Mancilla, quien ahora ha emprendido una lucha para obtener justicia en la muerte de su hijo que apenas cursaba el primero de secundaria.

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El crimen

El ir a comprar tortillas para comer, fue determinante en los últimos minutos de vida de Saúl Barranco García, quien a sus 12 años de edad acudió al mandado de su madre acompañado de su hermano, un primo y su esposa.

A la salida de su casa, no le dieron importancia a sujetos extraños que comían en una esquina, ni a otros estacionados en las puertas en un automóvil negro que olvidaron sus características, ni mucho  menos a otros dos sujetos que estaban sentados afuera de la tortillería a dos calles de distancia.

Segundos después de que dejaron la casa, los sujetos irrumpieron en la vivienda que está rodeada por terrenos no bardeados.

Dulce María, platicó a Mediatik Diario, que cuando lavaba ropa un hombre pasó por el patio junto a las flores que rodea.

La orden fue que no gritara y que lo acompañara a una revisión, cuando sale otro sujeto de un cuarto para decir que se la llevara.

“Si se pone pendeja, pártele su madre”, le dijo a su cómplice, recuerda Dulce aun con nervios, sin dejar de tronar sus dedos entrelazados.

Al llegar a la cocina todos sus familiares estaban amarrados. Sobresalía el rojo de la sangre que bañaba el rostro de su hermano de Dulce, quien fue severamente golpeado.

Así las 17 personas, entre la tía, la cuñada, sobrinos pequeños y cuatro albañiles que trabajaban en el lugar, fueron maniatados, mientras exigían que les entregaran el dinero.

Fue en ese momento que llegaron con las tortillas, sin tener la menor sospecha de lo que ocurría.

Así mientras uno de los hermanos cerraba el zaguán, Saúl caminó hacia la casa, momento en que fue interceptado por uno de los delincuentes.

Fue hincado a la fuerza mediante una patada y un cachazo con la pistola que le quitaría la vida.

Según el testimonio del hermano, el niño no hizo nada más que obedecer, y fue en ese momento que dos delincuentes le dieron ordenes distintas, uno le dijo que se parara, y otro que se hincara.

El primero al no ver respuesta, le disparó en la sien, cayendo inerte con sus manos aún resguardadas en las bolsas de su chamarra.

“En eso no quedamos”, reclamó un delincuente al otro, “solo le di en la mano”, respondió, sin darle importancia al enorme charco de sangre que quedó junto a Saúl.

Luego de más golpes y amenazas, finalmente los asesinos obtuvieron el dinero, para emprender la huida con toda calma.

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Sin justicia

A cuatro meses de distancia, la recién creada Fiscalía General del estado, a manos de Víctor Carrancá Bourget, no ha tenido ningún avance, ni siquiera los estudios de las huellas digitales ha llegado.

Ahora Dulce María, solo exige justicia, en medio de vivir en el temor como ella misma relata:

“Al rato regresan por otro, al menos en la casa son más niños que adultos (…) ahora tocan y hasta nos da miedo, y es que la casa es grandísima”.

 

Ola delictiva

El caso de Saúl forma parte de una escalada en robos, asaltos, secuestros y asesinatos, en la comunidad de Chachapa, que pertenece al llamado Triangulo Rojo, controlado por los Zetas con el robo de los ductos de Pemex.

Ahora los habitantes están pensando en las autodefensas, luego de que según sus estimaciones, los delitos se han incrementado hasta en un 400%.

Tan solo en lo que va del año ya son por lo menos 30 robos con violencia a casa habitación que han registrado.

El ex síndico del ayuntamiento de Amozoc, Rafael Rosas, señaló que de nada han servido las inversiones millonarias en materia de seguridad, cuando el poblado está azotado por la delincuencia.

Ni siquiera la instalación de la academia de la policía en la zona ha frenado la ola delictiva.

Hilario Gallegos, representante del Centro de Defensa, expuso que la exigencia es a los tres órdenes de gobierno, autoridades municipales, estatales y federales de que atiendan y frenen la incidencia delictiva.

Y advirtió que los casos de afectados pueden alcanzar los 100 casos por mes en la comunidad que vive aterrorizada sin que exista atención pese a las denuncias interpuestas, como en el caso de Saúl.

 

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