Después de años de batallar contra un sistema lento y lleno de obstáculos, Helena Monzón siente que, aunque la justicia llegue tarde, la verdad de su hermana Cecilia empieza a brillar.
En entrevista a Mediatik Noticias, Helena comparte el significado profundo de la reciente sentencia que declara culpable a Javier N. por violencia familiar en contra de Cecilia, una denuncia que ella misma interpuso y que por años enfrentó dilaciones y abusos procesales.
“Esto es un reconocimiento a la lucha que inició mi hermana,” dice Helena con una mezcla de tristeza y orgullo. Cecilia fue quien levantó la voz primero, quien decidió romper el silencio y denunciar la violencia que sufría en su propio hogar, una realidad que para muchas mujeres sigue siendo invisible o silenciada. Gracias a esa valentía, y al trabajo conjunto con la Fiscalía y los abogados, finalmente se acreditó el delito de violencia familiar.
— ¿Cómo se siente después de todo este tiempo y esfuerzo?
— “Es un alivio que se reconozca la verdad, pero también es un recordatorio de que la lucha no termina aquí”.
“Este es solo un paso, uno muy importante, pero falta mucho más. Es fundamental que esta sentencia demuestre que la violencia familiar no puede quedar impune, que las víctimas deben ser escuchadas y protegidas,” responde Helena, con la voz firme pero cargada de emoción.
El camino largo
La denuncia de Cecilia data de más de cuatro años atrás y durante ese tiempo hubo una serie de maniobras dilatorias que prolongaron el proceso y aumentaron el dolor de la familia.
Helena denuncia que se usaron amparos para retrasar el juicio, lo que calificó como “abuso procesal” que no buscaba justicia sino solo alargar el sufrimiento.
— ¿Qué esperan para la audiencia donde se dictará la pena?
— “Pediremos la máxima condena, 20 años de prisión. Ya se acreditó la culpabilidad y eso nos da fuerza para seguir adelante, aunque sabemos que la defensa intentará apelar y retrasar el proceso otra vez.”
La enseñanza
Pero Helena sabe que esta victoria tiene un valor mucho más allá de su familia. Cecilia sentó un precedente para que otras mujeres puedan confiar en que la justicia es posible, aunque el camino sea arduo.
— ¿Qué mensaje les darías a las mujeres que hoy enfrentan violencia familiar y están en procesos similares?
“Les diría que no están solas, aunque entiendo que es muy difícil. Denunciar es duro y puede re-victimizarlas, pero es la única forma de romper el ciclo de violencia. Hay que buscar apoyo en la familia, en amigos, en quienes puedan ayudarles.
“Y que sepan que sí se puede probar, que las instituciones pueden actuar cuando se da la oportunidad real. Mi hermana fue valiente y ellas también pueden serlo,” afirma Helena, con una mezcla de esperanza y realismo.
El otro juicio
Helena también habla sobre el juicio por feminicidio, que avanza lentamente y donde tres personas están acusadas.
Describe cómo las defensas intentan dilatar el proceso, con interrogatorios repetitivos y estrategias que consumen tiempo para desgastar a las víctimas y sus representantes.
A pesar de estos retos, Helena se mantiene firme. “Seguiremos resistiendo, igual que en este caso. No vamos a dejar que se cierre el capítulo sin la justicia que Cecilia merece.”
En su voz resuena la mezcla de dolor y lucha, pero también la convicción de que cada paso dado es un paso más cerca para que la violencia contra las mujeres deje de ser un secreto doloroso y una impunidad silenciosa.
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