Infraestructura obsoleta agrava inundaciones en Puebla: Ibero

La tormenta que el domingo dejó una persona fallecida, vehículos arrastrados por la corriente y severas inundaciones en la capital poblana no fue consecuencia exclusiva de la intensidad de la lluvia. Detrás de las afectaciones existe un problema acumulado durante décadas: una infraestructura hidráulica rebasada por el crecimiento de la ciudad.

Así lo explicó la investigadora de la Universidad Iberoamericana Puebla, Angélica Pérez Ramos, quien señaló que las precipitaciones extraordinarias únicamente evidenciaron las deficiencias de un sistema de drenaje diseñado para una ciudad mucho más pequeña que la actual.

De acuerdo con la especialista, el Centro Histórico conserva parte de una red hidráulica con varias décadas de antigüedad e incluso existen tramos cuya construcción se remonta al siglo XIX. Aunque la infraestructura ha sido renovada de manera gradual, todavía hay sectores cuya capacidad resulta insuficiente para desalojar el volumen de agua que hoy generan las lluvias intensas.

A este escenario se suma la reducción de áreas naturales de absorción. El crecimiento urbano y el incremento de superficies pavimentadas han limitado la infiltración del agua al subsuelo, provocando que prácticamente toda la precipitación termine en el sistema de drenaje, el cual rápidamente alcanza su límite.

Otro factor que agrava la problemática es la acumulación de basura en calles, alcantarillas y bocas de tormenta. Aunque suele atribuirse a esta situación el origen de las inundaciones, la académica aclaró que se trata únicamente de uno de varios elementos que contribuyen al colapso del sistema durante lluvias de gran intensidad.

El Servicio Meteorológico Nacional reportó que durante la jornada del domingo se registraron 75 milímetros de precipitación en Puebla, volumen que se ubica dentro de la categoría de lluvia intensa. Las condiciones meteorológicas, sumadas a la saturación del drenaje, provocaron inundaciones en vialidades principales, caída de árboles y daños en distintos puntos de la zona metropolitana.

Pérez Ramos advirtió que el cambio climático también comienza a modificar el comportamiento de las lluvias, con eventos cada vez más concentrados y de mayor intensidad, lo que representa un reto adicional para ciudades cuya infraestructura fue diseñada bajo condiciones muy distintas a las actuales.

Frente a este panorama, consideró indispensable impulsar una estrategia integral que vaya más allá de las acciones emergentes. Además del mantenimiento permanente de la red pluvial y el desazolve de alcantarillas, planteó modernizar el sistema hidráulico, recuperar áreas de infiltración y fortalecer la gestión de residuos sólidos para reducir el riesgo de nuevas inundaciones.

Para la especialista, cada temporada de lluvias confirma que el problema no radica únicamente en el clima, sino en la capacidad de la ciudad para responder a fenómenos que, lejos de ser excepcionales, serán cada vez más frecuentes.