Armenta: 600 días y la mirada puesta en la siguiente generación

Ante unas cuatro mil personas reunidas en el Centro Expositor, Alejandro Armenta hizo un alto en el camino para revisar sus primeros 600 días de gobierno. Hubo cifras, testimonios y anuncios, pero también una nueva consigna: pasar de “Pensar en grande” a “Transformar en grande”.

“No es gobernar para la siguiente elección, es gobernar para la siguiente generación”, aseveró Alejandro Armenta, frase que dejó para el cierre de su magno evento de 600 días al frente del gobierno de Puebla.

La pronunció despacio, casi como síntesis de los poco más de 40 minutos en los que repasó los primeros 600 días de su administración.
Ante unas cuatro mil personas ocupaban el Centro Expositor de Puebla, hizo una especie de corte de caja de lo trabajado.

Antes de que apareciera el gobernador, las pantallas comenzaron a contar la historia.

Un video institucional abrió el acto, luego de que Alejandro Armenta ingresó acompañado de su esposa, Ceci Arellano y de su hija.
El escenario, colocado en formato de 360 grados, permitió que el mandatario tuviera público prácticamente a su alrededor.

En las primeras filas y distintos puntos del recinto estaban alcaldes, diputados, empresarios, integrantes de las fuerzas armadas, funcionarios y representantes de diferentes sectores.

Pero esta vez también hubo otros protagonistas, luego de que en el escenario pasaron brigadistas, productores del campo, guardias forestales, deportistas y cocineras tradicionales.

Sus testimonios fueron utilizados para poner rostro a algunos de los programas que después aparecerían convertidos en cifras.

Del “Pensar” al “Transformar”

Armenta dividió el balance en tres grandes ejes: seguridad, justicia y riqueza comunitaria.

Fue entonces cuando marcó lo que presentó como una nueva etapa de su administración.

La frase “Pensar en grande”, utilizada desde el inicio de su gobierno, dará paso a “Transformar en grande”.

Según explicó, los primeros meses sirvieron para ordenar prioridades, poner en marcha programas y construir capacidades. El siguiente desafío será consolidarlos y extenderlos a los 217 municipios.

Los números comenzaron a aparecer. Para 2026 planteó la rehabilitación de 28 mil calles, equivalentes a alrededor de 420 kilómetros. En Obra Comunitaria habló de una bolsa de mil 500 millones de pesos para seis mil proyectos.

Para el campo, señaló una inversión superior a mil 700 millones de pesos, entre maquinaria, equipamiento y acciones destinadas a recuperar hectáreas productivas.

Pero entre cifra y cifra, Armenta intentó regresar al mismo argumento.

“A nosotros no nos interesa la obra más cara, nos interesa construir la transformación más profunda”, sostuvo.

Seguridad, agua y tecnología

En seguridad destacó la coordinación entre autoridades estatales y federales, mientras que en política social puso sobre la mesa la expansión de las Casas Carmen Serdán.

También hubo espacio para proyectos que difícilmente formaban parte del discurso político poblano hace algunos años.
Armenta habló de Kutsari y Yankuilotl como parte de la apuesta tecnológica de Puebla y colocó nuevamente sobre la mesa dos asuntos que seguirán marcando su administración: el saneamiento del río Atoyac y el modelo de privatización del agua.

“No es acumular cifras, es construir capacidades; no es solo resolver el presente, es preparar el futuro”, expresó.
El mandatario reconoció además el respaldo del gobierno federal encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum y la coordinación con los ayuntamientos. “Con poblanos todo, sin ellos nada”, resumió.

Un alto en el camino

El acto de los 600 días no sustituyó al informe constitucional que llegará en diciembre. Fue, más bien, una fotografía a mitad del camino.
Una oportunidad para mostrar maquinaria, programas, inversiones y beneficiarios, pero también para establecer el discurso con el que el gobierno poblano quiere entrar a su siguiente etapa.

Armenta volvió a colocar el futuro en el centro de su mensaje y soltó la frase con la que quiso resumir los primeros 600 días y, al mismo tiempo, los que vienen:
“No es gobernar para la siguiente elección, es gobernar para la siguiente generación”. El balance había terminado. Los siguientes días comenzaban a contar.