Con camiones atravesados, cláxones sonando, choferes molestos y un tráfico imposible, amaneció buena parte del estado de Puebla, por integrantes de la Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (AMOTAC) quienes tomaron las principales carreteras en protesta por la violencia que, denuncian, los persigue a diario.
Con sus unidades como barricadas, bloquearon tramos de la autopista México-Puebla, la Vía Atlixcáyotl, el Periférico Ecológico, la carretera federal a El Seco, la caseta de Atlixco y varios más.
La escena se repitió en al menos diez puntos: filas interminables de autos atrapados, conductores buscando desesperadamente salidas y, en algunos casos, aventurándose a circular en sentido contrario, como ocurrió a la altura del Outlet, en la México-Puebla.
La molestia no es nueva. Lo que sí fue distinto es la magnitud. Desde redes sociales, AMOTAC justificó la movilización como una medida desesperada.
“Todos los días sufrimos asaltos, robos y asesinatos en las carreteras, sin que las autoridades actúen de manera efectiva”, reprochó uno de sus representantes.
Los bloqueos, aunque pacíficos, causaron un efecto inmediato: miles de personas llegaron tarde a sus destinos, rutas de transporte público colapsaron y la tensión creció al ritmo de los minutos perdidos entre el ruido de motores apagados y el sol de julio golpeando los parabrisas.
La protesta no fue solo en Puebla, pero aquí los efectos se hicieron sentir con fuerza.

Rutas alternas
Las autoridades estatales respondieron con presencia policiaca en las zonas conflictivas, sin reportes de enfrentamientos hasta ahora. En tanto, CAPUFE pidió a los automovilistas buscar rutas alternas.
Quienes iban rumbo a la capital, por La Concordia; quienes salían hacia CDMX, por la plaza de cobro San Marcos.
Mientras tanto, las redes sociales reflejaron el choque de posturas: desde la empatía con los transportistas, hartos de la violencia carretera, hasta la frustración de quienes quedaron atrapados durante horas sin llegar al trabajo, a una cita médica o simplemente a casa.
Hasta el cierre de esta edición, no hay acuerdos firmados ni promesas claras del gobierno para resolver la demanda principal: seguridad. AMOTAC no descarta más bloqueos. Y los caminos, al menos por hoy, volvieron a ser trincheras.









