Durante este año los productores de chile poblano criollo autóctono, así como los de pera lechera y durazno de San Andrés Calpan, necesarios para la elaboración de los Chiles en Nogada, se vieron afectados por la pandemia por coronavirus y por sequías, heladas y algunas plagas.
El productor de pera lechera y durazno, Claudio Lorenzo, dio a conocer que el año pasado se enfrentaron a la pandemia por Covid-19, y en este a la sequía, pues empezó a llover hace como 30 días y eso originó que se cayera la hoja del árbol de pera.
“El año pasado la pandemia y hoy la sequía, es la que nos perjudicó mucho, nos atrasó mucho, se redujo la producción”, destacó.
Aunado a lo anterior, informó que tuvieron plagas como la araña roja, la cual han ido combatiendo, poco a poco, porque no se quiere utilizar mucho químico.
En relación al durazno, señaló, se tuvo una helada en el mes de marzo que afectó la flor, “entonces la producción fue reducida y no como esperábamos, pero aunque sea poco, para la feria del Chile, vamos a tener”.
En este momento, reveló, los productores están cuidando su fruta, ya que en cualquier momento puede caer granizo, además viene el tiempo de la canícula.
Por su parte, el productor de chile poblano criollo autóctono, Luis Alberto Bermeo Cruz, agregó que el año pasado se vieron afectados por la pandemia, incluso dijo que si recuperaron el 30 por ciento de lo invertido fue mucho.
Agregó que si cultivaron 2 ó 3 toneladas con la presencia del virus SARS-CoV-2 y sólo se comercializó el 30 por ciento, el resto se vendió como chile seco que es el mulato y es la base del mole poblano.
Finalmente, dijo que en este año auguran un repunte del 50 por ciento en la comercialización del chile poblano, el cual en 15 días se empezará a cortar por su madurez.









