La calificación como gobernante que las encuestas serias dan a Miguel Barbosa Huerta, como uno de los 10 con mejores notas, tiene una explicación: a pesar de que su administración ha tenido que asumir el costo social de medidas impopulares, como el aumento al costo del pasaje y el incremento de impuestos y derechos, su cercanía con la gente lo ha, de alguna manera, protegido de una caída, que ya hubiera sufrido, en este contexto, cualquier otro gobernador.
Este jueves, la empresa Consulta Mitofsky publicó en el diario “El Economista” la medición en que Barbosa fue calificado con 40.9 puntos y es de los 10 mejores evaluados, en el ranking de los 32 gobernadores.
Mantiene así su lugar, a pesar de las medidas que, evidentemente, son impopulares y a pesar de alguna frase desafortunada que haya querido magnificarse en redes sociales.
La firma de Roy Campos ubica como los peor calificados a los mandatarios de Morelos, Cuahutémoc Blanco, con 29 puntos; de Nuevo León, Jaime Rodríguez ‘El Bronco’, con 30 puntos; del Estado de México, Alfredo del Mazo, 32 por ciento; y de Michoacán, Silviano Aureoles, con 32 puntos.
Puede no gustar a muchos, pero finalmente la estrategia de cercanía con la gente, a través de los martes ciudadanos, además de que Barbosa tome personalmente el diálogo con los grupos que, de manera legítima, tienen alguna reclamación, lo ha mantenido en esa franja aprobatoria, a pesar de llevar apenas cinco meses completos en el cargo, el que asumió el pasado 1 de agosto.
Más de una vez se ha presentado el gobernador poblano personalmente para escuchar las demandas de estudiantes y ciudadanos.
Este jueves lo hizo en Hospital del Niño Poblano, para hablar con médicos y padres de familia que reclamaban la falta de medicamentos para niños con cáncer.
Con ellos hizo el compromiso de que agilizará el proceso de abasto, una vez que los medicamentos sean importados al país: “ningún niño se quedará sin tratamiento”, dijo.
A muchos no les gusta la comparación, pues consideran que “innecesariamente” se alude a la “memoria” de los muertos, pero qué diferencia abismal hay entre esta administración y los años de petulancia y desdén que el morenovallismo mostró a los poblanos.
Así de claro, más allá de la estridencia de unos cuantos en las redes sociales, están las cifras y la realidad cotidiana.









