BUAP le declara la guerra al plástico

Va por eliminar desechables en tres fases; apuesta por cambiar hábitos en toda su comunidad.

La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) arrancó una estrategia de fondo para dejar atrás los plásticos de un solo uso y empujar un cambio de hábitos entre su comunidad universitaria. La meta es clara: reducir residuos y avanzar, paso a paso, hacia un entorno sin desechables.

El plan ya está en marcha y no es improvisado. De acuerdo con autoridades universitarias, esta política comenzó a gestarse desde 2019 y hoy entra en su fase de implementación con reglas claras y fechas definidas.

“Lo que se busca fundamentalmente es hacer conciencia a nuestra comunidad del no uso de estos plásticos”, explicó el coordinador de Gestión Ambiental, Ariel Riva, al destacar que no se trata solo de prohibir, sino de cambiar la forma en que estudiantes, docentes y trabajadores consumen.

La estrategia se aplicará en tres etapas. La primera ya arrancó en marzo de 2026 y elimina vasos, popotes, bolsas, tapas y botellas de plástico en eventos pequeños dentro de la universidad. Es el primer filtro para empezar a cortar el uso cotidiano de desechables.

Para agosto de este año viene la segunda fase: los recipientes de comida deberán ser biodegradables o reutilizables, y además se eliminarán las botellas de plástico en eventos grandes. Aquí el cambio ya será más visible en la vida universitaria.

El paso final llegará en agosto de 2027, cuando las botellas de plástico de un solo uso desaparecerán completamente de las instalaciones. La apuesta es que para entonces el uso de termos, toppers y utensilios reutilizables sea parte de la rutina.

“La política busca reducir la emisión de residuos y eliminar aquellos plásticos de corta vida de uso”, puntualizó Riva, al subrayar que materiales como el unicel también están en la mira.

Más allá de las reglas, el reto está en la comunidad. La BUAP busca que el cambio no sea solo institucional, sino cultural: menos desechables, más reutilización y mayor conciencia ambiental en el día a día.

Con esta ruta, la universidad se suma a una tendencia global, pero con sello propio: transformar hábitos desde las aulas, los pasillos y hasta las cafeterías.