Camino hacia la libertad

La homosexualidad fue sacada del catálogo de enfermedades mentales de la Organización Mundial de la Salud el 17 de mayo de 1990, obedece a esta fecha la celebración del día mundial contra la homofobia.

La primera ciudad en nuestro país que legalizó los matrimonios igualitarios fue la Ciudad de México en marzo de 2010, dicha reforma fue un parteaguas en la historia de nuestra sociedad, pues volcó una ola de cambios que han abierto puertas y retirado candados burocráticos en el sistema administrativo de nuestro país, que van desde la seguridad social hasta el trámite de créditos inmobiliarios.

Pese al imperante machismo de nuestro país, se han dado grandes pasos en cuanto a reformas igualitarias se refiere, la última de éstas, en nuestro estado, pues con 31 votos a favor, 5 en contra y 3 abstenciones, el congreso del estado aprobó la reforma al código civil de Puebla que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Sin embargo, este paso jurídico ya había sido preaprobado desde 2015, tras el decreto de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde asentaba la legalidad del mismo, teniendo los estados que acatar con el mandato.

La tortuosidad del camino

No ha sido una lucha fácil, el primer asesinato por razones de odio del que se tiene memoria en Puebla acaeció en enero de 1996, José Antonio, de 22 años fue desfigurado del rostro y asesinado con alevosía, desde entonces, más de 64 personas pertenecientes a la comunidad LGBT+ han sido privadas de la libertad y de la vida, cabe resaltar que en 2012 se registró un aumento de casos, siendo Puebla uno de los estados con más crímenes de odio.

De acuerdo a diversas organizaciones, por cada asesinato del que se tiene conocimiento, al menos tres quedan en las sombras, siendo a veces más, ya que, por periodos, se vetan este tipo de noticias, impidiendo tener una percepción clara de la problemática.

En julio de 2013 se reformó el código de defensa social, incluyendo así el odio y la discriminación como agravantes en los delitos de homicidio y lesiones, esto, 4 meses después del asesinato de Agnes Torres.

Si bien este es un gran paso, quedan muchos pendientes, entre ellos la legalización del cambio de identidad para personas transgénero y transexuales, iniciativa que fue congelada en agosto de este año por el congreso.

Falta mucho camino por recorrer, es por Agnes, por José Antonio, por todos aquellos que siguen siendo invisibles, por todos aquellos que se fueron, por todos aquellos que prefirieron vivir ocultos y por todos aquellos que les arrebataron la vida por el simple hecho de ser así. Es por la libertad por la que se lucha.