El presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en Puebla, Juan José Sánchez, acusó a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) de haber actuado de forma arbitraria al suspender el restaurante Vittorio’s, ubicado en el Centro Histórico de la ciudad, por motivos que calificó como “injustificados y desproporcionados”.
Durante entrevista, el dirigente empresarial detalló que la inspección realizada por personal de Profeco derivó en la colocación de sellos de suspensión por tres observaciones menores, como la falta de una bebida llamada “rusa” en la carta, pese a que el inspector la solicitó.
Asimismo la ausencia del signo de pesos en los tickets de consumo y el nombre de los chilaquiles escrito en italiano.
“Clausuraron el negocio porque no estaba en la carta una bebida que se llama rusa —agua mineral con limón y sal—, lo cual nos parece un argumento muy pobre para suspender una fuente de trabajo”, declaró Sánchez.
El líder restaurantero sostuvo que todas las observaciones fueron subsanadas de inmediato, incluso presentando este viernes por la mañana el oficio con las correcciones solicitadas.
“El nombre de los chilaquiles en italiano fue uno de los señalamientos. Yo no hablo italiano, pero así estaban descritos”, comentó con tono irónico.
Sánchez expresó preocupación ante lo que considera una política de exceso de rigor por parte de Profeco, que —afirma— genera un clima de incertidumbre para los establecimientos gastronómicos del Centro Histórico, donde se han realizado varias inspecciones en los últimos días.
“El restaurante cumplió, corrigió, y no había razón para una sanción tan severa. Esto afecta a trabajadores, proveedores y genera una imagen negativa injustificada para el negocio”, añadió.
Hasta el momento, la delegación local de Profeco no ha emitido postura pública sobre este caso en específico, aunque se sabe que ha intensificado operativos en zonas turísticas con motivo de la temporada vacacional.
Canirac hizo un llamado a las autoridades a privilegiar el diálogo y la orientación antes que las sanciones inmediatas, especialmente cuando se trata de observaciones menores que no constituyen prácticas abusivas hacia el consumidor.
El caso de Vittorio’s ha generado reacciones divididas en redes sociales: mientras algunos usuarios respaldan la labor de Profeco en defensa de los derechos de los comensales, otros califican la suspensión como desproporcionada y dañina para la actividad económica local.









