Desde una comunidad originaria de Puebla hasta convertirse en Embajadora del Talento Científico y Tecnológico del estado, Atanacia Bautista Vázquez está demostrando que la ciencia también se construye desde los pueblos indígenas, las aulas públicas y las nuevas generaciones.
La estudiante de la Facultad de Enfermería de la BUAP recibió el nombramiento otorgado por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECIHTI), además del Reconocimiento Estatal a Jóvenes Mujeres Científicas de Pueblos Originarios 2026.
Originaria de Escatachuchut, comunidad del municipio de Ixtepec, y hablante de totonaco, Atanacia actualmente cursa la Maestría en Enfermería y desarrolla un proyecto que toca uno de los temas que más preocupan entre adolescentes: el impacto de las redes sociales en la salud mental.
Su investigación consiste en crear materiales audiovisuales para ayudar a jóvenes a tomar mejores decisiones sobre el uso de plataformas digitales y redes sociales.
Y sí, el tema es más serio de lo que parece.
Durante su investigación detectó que muchos adolescentes pasan entre seis y siete horas diarias conectados a redes sociales, algo que puede derivar en ansiedad, depresión, sedentarismo, obesidad e incluso trastornos alimenticios.
“Actualmente tenemos muchos problemas de salud mental y salud física derivados del uso excesivo de redes sociales”, explicó.
Lejos de satanizar internet o las plataformas digitales, el proyecto busca enseñar a los jóvenes a usarlas de forma segura e inteligente.
La idea es fomentar pensamiento crítico para que sepan identificar riesgos, manejar mejor su tiempo en línea y aprovechar las redes para cosas positivas.
“Si desde ahorita les damos una buena educación digital, van a utilizar estas plataformas para beneficio y no para algo negativo en su vida”, comentó.
Pero detrás del reconocimiento también hay una historia de representación.
Atanacia habló sobre los obstáculos que todavía enfrentan muchas mujeres —y más aún quienes provienen de pueblos originarios— para abrirse camino en espacios académicos y científicos.
“El hecho de ser mujer no es un camino fácil, porque siempre existirán estereotipos y tabúes, y más si vienes de un pueblo originario”, señaló.
Por eso aseguró que este reconocimiento no lo ve solo como un logro personal, sino como una oportunidad para motivar a otras niñas y jóvenes a acercarse a la ciencia.
“Quiero ser portavoz de otras jóvenes que quieren dedicarse a la ciencia”, dijo.
Además, lanzó un mensaje directo para quienes sienten que sus sueños están lejos por venir de comunidades pequeñas o contextos complicados.
“No permitan que alguien limite sus sueños, porque todo se puede lograr con compromiso y dedicación. También desde nuestra comunidad hacemos ciencia”, expresó.
La historia de Atanacia se suma a la de jóvenes poblanas que comienzan a abrirse espacio en áreas científicas y tecnológicas, demostrando que el talento no depende del lugar de origen.









