De mil héroes la patria aquí es

La conmemoración del inicio de la guerra de independencia es más que una fecha histórica, es un sentimiento de nacionalismo e identidad que se ha ido cultivando a lo largo de los años, es un símbolo de unidad y de cohesión como mexicanos, es el orgullo de pertenecer a un país.

Durante los 11 años que duró la guerra de independencia los nombres de los fundadores de esta patria fueron tallados en las paredes de la historia, algunos en oro, otros más en simple piedra, pero todos son recordados como los padres de la patria, los héroes que nos dieron libertad.

Todos esos héroes que ofrendaron su vida por una causa tan noble como el nacimiento de una nación, permanecen en el memorial colectivo que les brinda una oblación manifestada en monumentos, calles, plazas o un día conmemorativo.

Durante los 180 días que llevamos en contingencia los nombres de miles de médicos, enfermeras, terapeutas respiratorios, médicos residentes, internos de pregrado, médicos pasantes y demás personal de salud, han sido escritos en oro en las paredes de los centros médicos que son testigos de la valiente lucha que han librado contra el SARS-CoV2.

Somos el país que más vidas de personal médico ha aportado a la aberrante columna de muertos en combate, pero pese a las carencias que cada hospital tiene, a la apatía de la gente y a las contradicciones de las autoridades, nuestros equipos de salud han sabido sortear cada obstáculo, librar cada batalla en esta guerra que parece no tener fin.

Va siendo hora de que las plazas, las calles, los parques y las efigies sean sustituidas por los nombres de los nuevos héroes que han caído en el cumplimiento de su deber, y que han demostrado ser los dignos herederos de los primeros padres y madres de esta nación, que hoy valientemente luchan por darnos la libertad que perdimos hace seis meses a manos de un diminuto enemigo extranjero que ha puesto en jaque a nuestra nación.

Durante esta guerra por la nueva libertad, hemos perdido amigos, padres, madres, hermanos, todos ellos han dejado un vacío irremplazable, pero esos nuevos héroes vivirán eternamente, porque mientras exista alguien que cuente la historia de los valientes equipos de salud que pasaron horas atendiendo al pueblo que en algún momento los repudió, la eternidad los habrá alcanzado.