Decisiones

Al finalizar los 5 a 6 años de estudio en la Facultad de Medicina, posterior a la graduación viene un proceso de selección para realizar un año de internado de pregrado, en el cual se terminará de adiestrar al futuro médico en los aspectos clínicos fundamentales.

En dicho año, reafirmará el conocimiento adquirido durante la práctica clínica, esas tardes o noches que pasaba en un hospital tomando signos y haciendo historias clínicas, en el mejor de los casos, entraba a ver una o dos cirugías, en el año de internado será también donde pueda decidir a que especialidad aplicar.

Una vez culminado ese ciclo, derivará otro proceso en el cual serán elegidas plazas para el servicio social, un año de supervivencia, en muchos casos literal, donde desgraciadamente alguno de los nuestros no vuelve de la comunidad a la que fue con una maleta y muchos sueños bajo el brazo.

Terminado el servicio social, una vez que pudimos ver la verdadera cara del sistema de salud en nuestro país, podemos ingresar al mundo laboral, o permanecer estudiando, prepararse para la residencia no es un tema fácil, al igual que declinar a hacerlo, aplicar el examen contra más de 50 mil médicos luchando por poco más de 18 mil plazas, que conllevan de 3 a 4 años de gritos, malos tratos, abusos, y demás prácticas de la vieja escuela que no se han erradicado totalmente, donde algunos compañeros se han preferido quitar la vida a continuar bajo la presión estúpidamente ejercida.

La decisión de ser especialista en un país donde las prácticas son medievales, donde se entrega la vida, literalmente, para salir a un campo laboral incierto, pesa.

La decisión de quedarse como médico general, ejercer en la práctica privada, con la incertidumbre que eso mismo conlleva, pesa.

La decisión de emprender, poner un consultorio y una farmacia en el pueblo de donde son originarios, ateniéndose al libre mercado y las consecuencias que están implícitas, también pesa.

La vida del médico está plagada de decisiones, personales, interpersonales, muchas veces críticas, generalmente con efectos en el largo plazo, las líneas arriba escritas son solo una parte de las decisiones personales que debe tomar el médico, pueden imaginar el peso de las interpersonales, donde la vida de alguien queda de por medio, donde una decisión no oportuna puede derivar en la merma total de la vida o salud de una persona.

La crítica, siempre presente en este tipo de elecciones, no se hará esperar, dentro y fuera del gremio, sin embargo, es parte del crecimiento profesional de cada persona. El poder de decidir es personal.