A casi cuatro meses del crimen de Natalia Andrade, ciudadana argentina de 47 años, que fue presuntamente asesinada por un niño de 12 años en su domicilio del fraccionamiento Lomas de Angelópolis, ha sido descartada la hipótesis de un “reto viral” como móvil del crimen.
En su lugar, la investigación se concentra en conflictos vecinales y personales entre la víctima y la familia del menor, según fuentes policiacas.
El niño, fue vinculado a proceso por cuatro delitos, incluido homicidio calificado, el pasado 18 de junio por su probable responsabilidad en el feminicidio ocurrido el 2 de marzo.
La víctima fue hallada sin vida dentro de su casa, con signos de violencia, caso generó conmoción por la corta edad del presunto agresor y por la versión inicial que atribuía el crimen a un supuesto desafío viral en redes sociales.
Sin embargo, de acuerdo con fuentes policiacas consultadas, tras investigaciones, testimonios y el análisis de grabaciones de videovigilancia, entrevistas con vecinos y dictámenes periciales, no se hallaron elementos que sustenten la teoría de que el menor ingresó al domicilio como parte de un “reto viral”.
Por lo tanto, la hipótesis ha sido completamente desechada por los cuerpos de investigación.
La línea que se está fortaleciendo es la de problemas vecinales o incluso personales entre las familias, señalaron las fuentes periodísticas.
Habitantes del fraccionamiento confirmaron que existían desacuerdos previos entre la víctima y personas del entorno familiar del menor, aunque no se han detallado públicamente los motivos de esos roces.
Por su edad, el menor no puede ser ingresado a prisión, de acuerdo con la legislación que marca que las personas menores de 14 años no son susceptibles de sanciones penales privativas de libertad.
En su lugar, enfrenta un proceso bajo medidas cautelares, como la supervisión constante de sus tutores, la prohibición de salir del estado y seguimiento psicológico.
Además, la familia ya abandonó la vivienda en la que residía junto al padre del menor.
Natalia Andrade era madre de tres hijos y llevaba varios años radicando en Puebla, donde trabajaba en el sector inmobiliario.
El feminicidio ocurrió el sábado 2 de marzo. Vecinos reportaron que la puerta de su domicilio estaba abierta y dieron aviso a las autoridades.
Incluso, la fiscal del estado, Idamis Pastor, había señalado que el menor habría cometido el crimen impulsado por el acoso escolar que sufría de parte de sus compañeros en la escuela donde estudiaba.
La funcionaria explicó que, según las primeras investigaciones, los compañeros lo retaban a grabar a alguien como “prueba de valor”, y eso lo llevó a irrumpir en su domicilio.
Sin embargo, ahora, la línea principal de investigación se centra en conflictos previos entre la víctima y la familia del menor, posiblemente relacionados con diferencias vecinales o personales, confirmaron fuentes.









