Puebla vibró bajo el sol con más de 10 mil 500 participantes, Claudia Sheinbaum al frente y una bandera monumental surcando el cielo: la conmemoración del 164 aniversario de la Batalla de Puebla cerró sin incidentes, entre tambores, uniformes impecables y un ambientazo de familias, música y emoción popular.
Vibrante
El sol del mediodía caía a plomo sobre el Bulevar 5 de Mayo y la Calzada Ignacio Zaragoza, pero eso no frenó el fervor.
Miles de familias poblanas, jóvenes con gorras y visitantes con sombrillas de todos colores se apretujaban detrás de las vallas metálicas y las gradas oficiales recién instaladas.
El aire retumbaba con el redoble seco de los tambores, el brillo metálico de las trompetas y tubas, y los gritos aislados de “¡Viva México!” y “¡Viva Puebla!”.24
Desde el Mausoleo al General Ignacio Zaragoza, donde arrancó la ceremonia cívica a las 10:00 de la mañana, el desfile cívico-militar tomó forma poco después de las 10:30.
Más de 30 instituciones educativas, 12 carros alegóricos y contingentes militares desfilaron por casi cuatro kilómetros de ruta tradicional: Calzada Zaragoza, Bulevar Héroes del 5 de Mayo hasta la altura de 25 Oriente y la zona de San José.
Todo bajo un operativo de seguridad impecable con Sedena, Guardia Nacional y policías locales.13
En primera fila marcharon los soldados del Ejército Mexicano: filas perfectas de uniformes verde olivo, vehículos blindados rodando con disciplina y la charrería militar luciendo sus trajes de gala.
Detrás, las bandas de guerra con sus uniformes blancos y negros cruzaban los pasos peatonales al ritmo marcial, mientras las sombras de los contingentes se alargaban sobre el asfalto caliente.
Desde las alturas, una vista aérea mostraba el río humano de cascos, fusiles y estandartes extendiéndose hasta donde alcanzaba la vista, con el público aplaudiendo a ambos lados.


El mensaje universitario y escolar
La rectora de la BUAP, Lilia Cedillo, encabezó el contingente universitario con más de 3 mil estudiantes y trabajadores que gritaban el lema de la casa de estudios.
Escuelas como el Centro Escolar Presidente Guadalupe Victoria de Chignahuapan hicieron vibrar el bulevar con su carro alegórico “Kutsari”, símbolo de talento y futuro poblano. Los carros alegóricos contaban la historia local entre cartón, colores y creatividad.
El clímax llegó al final. Mientras el desfile concluía sin un solo incidente, dos helicópteros surcaron el cielo azulísimo.
Uno arrastraba una enorme bandera de México que flameaba con fuerza, verde-blanco-rojo contra el firmamento; el otro llevaba una segunda insignia.


La multitud levantó la mirada, ovacionó y, al unísono, entonó el Himno Nacional.
La Presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Alejandro Armenta Mier, desde el templete, presenciaron el cierre épico antes de retirarse.
Al terminar, solo quedaron las “naranjitas” barriendo el bulevar y el eco de la Batalla de Puebla de 1862 resonando en cada pecho. Tradición, historia y orgullo puro: eso fue hoy Puebla.









