Elecciones y rendición de cuentas

Esta semana, el periodista Rogelio Hernández López hizo un llamado a los poderes públicos, a medios y periodistas para establecer mecanismos de protección para quienes desde ya están haciendo cobertura de este proceso electoral, el más grande de la historia, como no se cansan en decir.

En su columna “Miradas de Repotero” (leer aquí: https://www.ejecentral.com.mx/miradas-de-reportero-en-este-proceso-electoral-los-periodistas-necesitan-que-sea-nacional-la-red-alerta-6/), que se publica en numerosos medios de este país, el colega Rogelio nos recuerda la necesidad de articular redes de seguridad y reacción rápida a fin de que podamos reducir riesgos y atender de inmediato cualquier agresión contra colegas.

¿Por qué este llamado urgente?

En un país donde ha sido imposible frenar la violencia contra medios y periodistas, el escenario electoral y la polarización que vivimos nos ha mostrado que nuestras vulnerabilidades han empeorado.

Durante la cobertura periodística de elecciones son muy frecuentes las agresiones por parte de diversos actores políticos, sociales económicos, criminales y hasta religiosos.

En mítines y eventos partidistas las huestes de las y los candidatos muestran su incomodidad y malestar por la presencia de periodistas, a quienes ven como si fueran militantes de los partidos con quienes compiten.

Incluso desde el “púlpito electoral” hay candidatos y candidatas que repiten el discurso de odio hacia la prensa, especialmente aquella que les resulta incómoda porque no les aplaude.

Desde hace varias elecciones hemos intentado proponer al Instituto Nacional Electoral un protocolo específico para la protección de periodistas que andan en las campañas. No existe, no hay y es urgente.

Así como el Estado mexicano tiene la obligación de brindar protección a quienes aspiran a un cargo de elección popular y a quienes actuarán como personas funcionarias de casilla, también debería fortalecer los mecanismos para garantizar el ejercicio profesional del periodismo en condiciones de seguridad.

Los medios deben cumplir con su responsabilidad ética y moral de proteger a sus periodistas, de darles capacitación, herramientas y recursos suficientes para realizar su trabajo sin arriesgarse de más.

Y claro, las y los periodistas deben establecer protocolos de cobertura segura, crear redes de protección con sus pares, con sus medios, con las autoridades electorales y gubernamentales para poder reaccionar de inmediato ante cualquier condición de riesgo.

Recordemos que mientras haya periodistas bajo asedio, lo que se pone en riesgo no sólo es la vida de una persona, también está en riesgo el derecho ciudadano de recibir información que le sirva para tomar las mejores decisiones.