En Domingo de Resurrección, claman por justicia para desaparecidos y víctimas de violencia en Puebla

PUEBLA, Pue. 20 Abril 2025.- Tomás López Durán, obispo auxiliar de Puebla, celebra la misa de Domingo de Resurrección en la Catedral poblana. //Rafael Pacheco/Agencia Enfoque//

Durante la misa del Domingo de Resurrección, Monseñor Tomás López Durán realizó una oración por el descanso eterno de “todas las personas que han muerto a causa de la violencia, los desastres naturales, la injusticia, la corrupción, la persecución religiosa, así como por todos los niños abortados”.

El obispo también pidió por las personas desaparecidas, por sus padres y familias, así como por las personas que integran los colectivos de búsqueda.

Asimismo, hizo una mención especial por el caso del pequeño Rafael, cuyos restos fueron encontrados en su domicilio tras cinco años desaparecido, presuntamente víctima de violencia familiar. Y por Ángel Amaya Castillo, periodista desaparecido en Veracruz.

En su mensaje, Monseñor reflexionó sobre el verdadero significado del Domingo de Pascua, resaltando el perdón de los pecados y la oportunidad de un nuevo renacer para la vida católica.

“La luz está iluminando el misterio de Jesús. La resurrección de Cristo es una gozosa realidad, no es solamente un rito”, afirmó.

Explicó el sentido del sacrificio de Jesús y el simbolismo del encendido del cirio pascual, el cual representa la luz que vence a la oscuridad del pecado y la muerte. “Todos debíamos pagar nuestras culpas, éramos esclavos de la maldad, pero esa esclavitud se rompe con el pecado redimido”, señaló.

Finalmente, Monseñor subrayó que Jesús venció a la muerte y nos liberó a todos, y que ahora nos corresponde asumir el misterio de la vida.

Caso Rafael, reportado como desaparecido hace casi 5 años

Los restos del menor de 12 años, identificado como Rafael, fueron hallados enterrados en un domicilio de la colonia Playas del Sur, en la ciudad de Puebla, donde vivía con su padre y su madrastra.

El hallazgo se realizó casi cinco años después de que se reportara su desaparición en 2020.

El padre y la madrastra, identificados como Rafael “N” y María Elva “N”, son los principales sospechosos del homicidio, aunque hasta el momento no han sido detenidos. La única persona que continuó con la búsqueda fue Felicia, la abuela materna del menor, quien desde entonces acudía a marchas y solicitaba audiencias con autoridades para pedir que se agilizara la investigación.

Vecinos del menor habían reportado maltratos constantes hacia Rafael en los meses previos a su desaparición. La Fiscalía General del Estado, en coordinación con otras autoridades, llevó a cabo un operativo que permitió finalmente localizar los restos del menor en la casa donde vivía con los presuntos responsables.