El colectivo “Uniendo Esfuerzos por la Niñez”, conformado por organizaciones líderes en defensa y promoción de los derechos de niñas, niños y adolescentes, explicó que de los casi 40 millones de niñas, niños y adolescentes en México, la mitad se encuentran en situación de pobreza y 4 millones en pobreza extrema.
Destacó que 10 millones no tienen acceso a una alimentación adecuada, lo que puede empeorar si madres, padres o cuidadores se enferman o pierden su empleo y dejan de percibir ingresos económicos. Además 5 millones de niñas y niños no cuentan con acceso a servicios de salud, acentuando la desigualdad frente a la crisis sanitaria.
Las distintas organizaciones evidenciaron que el cierre de centros educativos, pone en riesgo el derecho a aprender de más de 36 millones de niñas y niños en México, mientras que las medidas de confinamiento también acentúan la situación de violencia que viven muchas niñas y niños dentro de sus propios hogares. En México, 6 de cada 10 niñas y niños son criados con métodos violentos que incluyen castigo físico y agresión psicológica.
Por lo anteriormente expuesto, hicieron un llamado al Gobierno mexicano en sus tres órdenes (Federal, Estatal y Municipal), en su papel de responsable de los derechos de la niñez, a desplegar una estrategia integral de respuesta que preste especial atención a estos riesgos y que les garantice el ejercicio de sus derechos siempre.
-Asegurar un ingreso económico básico para las personas que trabajan en el sector informal, para quienes han perdido o visto reducciones en sus ingresos a partir de la pandemia, y en general, para todas las personas que hoy no tienen acceso a programas de protección social.
-Implementar una estrategia de comunicación inclusiva dirigida a niñas y niños sobre cómo prevenir y detectar factores de riesgo de violencia, así como los mecanismos de denuncia.
-Difundir herramientas para que padres, madres y cuidadores lleven una crianza con ternura.
-Fortalecer los mecanismos de identificación de situaciones de violencia doméstica, de denuncia, y canalización de casos.
-Fortalecer el enfoque de inclusión para niñas, niños y adolescentes en todos los componentes del programa “Aprende en casa”.
-Asegurar atención a la salud mental de docentes y cuidadores, así como la capacitación específica para detectar y canalizar posibles trastornos emocionales que hayan sufrido o estén sufriendo sus estudiantes.
-Garantizar una estrategia integral para el regreso a clases, que, entre otros múltiples elementos, asegure todas las condiciones de seguridad sanitaria para las niñas y niños, y que también identifique casos de desnutrición aguda y fortalezca programas de asistencia social alimentaria;
-Medidas de re-nivelación de aprendizajes para los y las niñas que no tuvieron acceso a programas educativos.









