Encarceladas en sus propios cuerpos

Un tema que nos preocupa, pero principalmente, nos debe ocupar a todos, es el tema tan llevado y traído sobre del aborto.

Asunto que en los últimos días se ha tocado de manera insistente.

El aborto sea ha vuelto asunto político, legislativo, legal, de derechos humanos, de foros, conferencias, debates, incluso, temas de estado.

Ejemplo de ello, fueron los cuatro votos en contra de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, misma que desechó el proyecto del ministro Juan Luis González Alcántara Carranca, para que pudiera haber sido legal la interrupción del embarazo en el Estado de Veracruz.

En Puebla legisladores han pasado por alto la posibilidad de ni si quiera, poder debatir al respecto.

Hagamos que las mujeres decidan sobre sus propios cuerpos.

Hagámoslas libres en el momento de decidir sobre su maternidad.

Las leyes en estos momentos, les deja sólo dos caminos: Ser madres o la cárcel.

Ayer leyendo un texto –interesantísimo- en la Revista Nexos, intitulado “Aborto y justicia constitucional” –el cual se los recomiendo, establece que: -cito- “Para el movimiento feminista la historia del aborto es la historia de una prisión. Las mujeres viven encarceladas en sus propios cuerpos cuando el Estado no las deja decidir si continuar o no su embarazo. La ley les impone una decisión anticipada, la maternidad. No se les pregunta en la decisión de su dilema ético”.

Y continua “En el 2002 algunos ministros de la corte consideraron que la penalización del aborto metía a las mujeres en un oscuro callejón: el de aceptar una maternidad heroica. Por qué si una mujer había sido víctima de violación sexual tenía que aceptar y reconciliarse con ese embarazo no deseado. Por qué soportar las cargar emocionales y económicas de un hijo no querido.” Fin de la cita.

Para algunos la vida es sagrada.

Para otros es un asesinato.

Para otros ir contra la naturaleza, es decir, contra Dios.

El aborto es un asunto que nos debe preocupar y ocupar a todos para poder entender en el debate, que la mujer tiene un gran don que nadie le permite ejecutar, su libertad como mujer, el concebir o no una vida, independientemente de la circunstancia en que lo haya hecho.

Gobiernos y Legislaturas como en Puebla, ni voltear a ver las circunstancias de un encuentro de debate que se alienta.

Por ello, tenemos que enfrentar la realidad, reactivarnos, activarnos.

No ser activistas cibernautas que sólo su activismo se presenta en la actualidad en darle like y compartir.

Ayudemos para que las mujeres no sean presas de sus propios cuerpos.

Quién dice yo.