Sentada de espaldas a la imponente Catedral de Puebla, con el bullicio del centro histórico como telón de fondo, Gabriela Gutiérrez sonríe con serenidad.
Es abogada, doctora en Derecho por la BUAP y ahora, en un hecho histórico para México, es candidata para convertirse en jueza de distrito en materia de amparo civil, administrativa, laboral y juicios federales, en la elección inédita del Poder Judicial Federal del próximo 1 de junio.
Esta es la primera vez en la historia del país que las y los ciudadanos elegirán directamente a sus personas juzgadoras: jueces, juezas, magistrados, ministras.

Gaby —como pide que le llamen— está recorriendo a pie los mercados, calles y comunidades del Distrito 1 de Puebla, que abarca la zona norte del estado, incluida la vasta y diversa Sierra Norte.
“Muchas personas no saben que este 1 de junio podrán votar por quienes impartirán justicia”, dice Gutiérrez. “Me toca explicarlo desde cero. Que hay seis boletas, que en la amarilla va mi nombre, el número 10. Que sí, es legal, es real y es importante.”
Y es que la gente, como admite con franqueza, está completamente desconectada del sistema judicial.
“Siempre ha sido un poder lejano, inaccesible y muchas veces incomprensible. Queremos cambiar eso. Esta elección es una oportunidad para acercar la justicia a quienes más la necesitan.”
Gutiérrez lo tiene claro: su campaña no promete infraestructura ni obras, sino una justicia honesta, accesible y humana.
“No prometo calles ni puentes. Prometo escuchar, analizar y juzgar con perspectiva de género e interseccionalidad”, explica. Esto significa ver más allá del expediente: tomar en cuenta si la persona es indígena, tiene discapacidad o pertenece a un grupo históricamente discriminado.


Una campaña sin partidos… ni espectaculares
Como marca la reforma judicial, los candidatos no pueden pertenecer a partidos políticos ni usar recursos públicos o privados. Solo pueden gastar hasta 220 mil pesos de su propio bolsillo, con reportes semanales al Instituto Nacional Electoral (INE).
Sin bardas, sin espectaculares, sin anuncios en radio o televisión. La campaña se libra con folletos ecológicos, gasolina y redes sociales, donde Gabriela aparece con su nombre completo: Gabriela Gutiérrez Dávila.
“No podemos meterle dinero a Facebook o X para amplificar los mensajes. Todo debe ser orgánico, con creatividad y mucho contacto directo. He ido al mercado Ignacio Zaragoza, a barrios populares, a Cuetzalan. Me interesa que me vean como lo que soy: una ciudadana que quiere servir, no una figura lejana.”

Abogada, candidata, esposa y madre
A sus cerca de 42 años de edad, casada y con tres hijos, Gabriela ha continuado constantemente superándose en materia judicial.
Con más de nueve años de experiencia en el Poder Judicial, ha trabajado en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y ha coordinado el Centro de Estudios Constitucionales, donde ayudó a redactar y publicar libros clave como los Cuadernos de Jurisprudencia.
“Esta combinación de trabajo jurisdiccional y trayectoria académica me permite tener una visión integral de lo que significa impartir justicia con profundidad, con base en derechos humanos y con sensibilidad”, afirma.
Y aunque podría haber optado por aspirar a una magistratura, decidió postularse como jueza de distrito. “Creo que hay que empezar desde abajo, escuchar a la gente de primera mano, resolver sus casos más urgentes y cotidianos.”
¿Un sistema parejo?
A pesar de los candados legales, Gabriela reconoce que no todas las candidaturas parten desde el mismo nivel.
“Sí, hay quien tiene más recursos o conexiones. Pero las reglas están ahí, y confío en que se respeten. Mi campaña es totalmente austera, transparente y apegada a lo que marca la ley.”
Compite contra ocho mujeres más en su categoría y otros seis hombres en el mismo distrito, todos buscando una posición similar. Aunque no los conoce personalmente, asegura que muchos vienen del mismo sistema judicial.
“Sé de sus trayectorias, son buenos perfiles. Pero creo que el mío es sólido, competitivo y con una propuesta clara de cercanía y transformación.”


¿Por qué es importante esta elección?
Para Gutiérrez, la reforma judicial es un parteaguas necesario. “La percepción ciudadana sobre el Poder Judicial era muy mala. Nepotismo, corrupción, falta de acceso. Esta reforma permite un giro radical: que las personas conozcan a quienes los juzgan. Que no sea un poder oculto ni lejano.”
La elección del 1 de junio será, sin duda, un evento sin precedentes. Y para Gabriela Gutiérrez, representa más que una oportunidad política:
“Es un momento para acercar la justicia a quienes han sentido que nunca la tuvieron cerca. No basta con impartir justicia. La gente debe sentir que realmente se les está haciendo justicia.”
Antes de despedirse, lanza un mensaje: “Conózcanme. Lean mi perfil en la plataforma Conóceles del INE. Estoy en la boleta amarilla, número 10. Soy Gabriela Gutiérrez, y quiero servirles desde el Poder Judicial con honestidad y humanidad.”









