Los helicópteros son el sello del dispendio y excesos del morenovallistas
Fueron cerca de 10 millones de dólares los que gastó el gobierno de Rafael Moreno Valle en la adquisición de los dos helicópteros Agusta Westland en 2011, ahora serán vendidos por la administración del gobernador Miguel Barbosa Huerta ya que su mantenimiento es excesivo.
¡Se venden, se venden!, expresó el mandatario estatal a nueve años distancia, en referencia a las aeronaves que fueron símbolo del dispendio y excesos morenovalistas.
Las facturas fueron liberadas apenas hace un año al periodista Jorge Castillo por medio de la Ley de Transparencia, tras ocho años de reserva a piedra y lodo, o bajo llave celosamente en el sexenio del extinto ex gobernador Rafael Moreno Valle.
Barbosa Huerta anunció que ha puesto en venta los tres helicópteros propiedad del Estado, al confirmar que sus costos por mantenimiento y la contratación del seguro son excesivos.
Las tres aeronaves fueron encargadas a corredores profesionales para su venta; sin embargo, el gobierno primero deberá realizar una inversión para darles mantenimiento y arreglar los desperfectos que tengan y, con esto, elevar su valor.
“Los helicópteros se venden, los tenemos encargados a varios corredores profesionales en aeronaves para su venta, hay que invertirles alguna suma para darles un mantenimiento que les permita elevar su valor, pero no tienen seguro, no tienen un contrato de mantenimiento específico, por tanto, no vuelan”.
El 31 de marzo, el gobernador Barbosa Huerta anunció que ante los costos excesivos que representaban las tres aeronaves adquiridas durante el morenovallismo determinó liquidar el andén y al personal del hangar para poder arrendar dos aeronaves a un costo menor y así atender las emergencias del estado.
La millonada y la mentira
Para la adquisición de las aeronaves Agusta se emitieron tres facturas, apenas siete meses después de que tomó posesión de gobernador Moreno Valle, elaboradas entre septiembre de 2011 y mayo de 2012.
Pero en 2012, el morenovallismo informó que el primer Agusta había sido adquirido a un costó alrededor de 1 millón y medio de dólares menos.
En aquel tiempo, la Secretaría de Finanzas señaló que como máximo el pago había sido de 7.5 millones de dólares por el aparato, pero realmente se pagó menos de seis millones.
Los documentos fiscales fueron firmados por el entonces secretario de Seguridad Pública Estatal, Ardelio Vargas Fosado.
También existe una factura de una aeronave adquirida en marzo de 2008 en el gobierno de Mario Marín Torres, por cerca de 3 millones de dólares.

En 2012, el periodista Jorge Castillo, solicitó por la Ley de Transparencia los costos de los helicópteros que compró el gobierno poblano.
Tras más de seis meses y contra un resolutivo -mediante un comunicado- se supo que fueron dos las aeronaves adquiridas con un costo superior a los 170 millones de pesos, pero nunca se presentaron las facturas.
A finales de ese mismo año, se solicitaron los documentos fiscales de las aeronaves, pero se negaron, ya que según el gobierno morenovallista permitían detectar patrones de vuelo, inferir destinos y horarios frecuentes de uso.
Con ese argumento declaró como reservada dicha documentación, avalado por la entonces Comisión de Acceso a la Información Pública (CAIP).
Finalmente, ocho años después se liberaron por el gobierno interino de Guillermo Pacheco Pulido.
La danza de los millones
Al llegar a gobernar Rafael Moreno Valle, inmediatamente cambió la aeronave que utilizaba su antecesor Mario Marín Torres, helicóptero que costó 2 millones 975 mil dólares, comprado apenas tres años atrás, según consta en la factura B03281.
El primer helicóptero Agusta comprado en el nuevo sexenio fueron pagados en una sola exhibición por 5 millones 920 mil dólares, adquiriendo el Augusta modelo Grand 109S.
Según la factura 1300014706 la aeronave se adquirió directamente y sin licitación a la empresa Agusta Westland en Italia, el 5 de septiembre de 2011, apenas siete meses después de que tomara el cargo de gobernador Rafael Moreno Valle.
La segunda aeronave, Agusta modelo 119 Koala, tuvo un costo total de 3 millones 650 mil dólares, lo que se pagó en dos exhibiciones según consta en las facturas 1300010504 y 1300010860.
El primer pago fue el 30 de mayo de 2012, por 650 mil dólares y la segunda por 3 millones de dólares el 1 de junio de ese mismo año.
También existe la factura de una aeronave Bell modelo 407, comprada durante el gobierno de Mario Marín Torres, por 2 millones 975 mil dólares, adquirida el 28 de marzo de 2008 y pagada a la empresa JetBrokers en Estados Unidos.
Este helicóptero, según el gobierno morenovallista, fue vendido una vez que fueron adquiridas las dos aeronaves Agusta.









