Huauchinango y Ahuazotepec: la mira puesta en el huachicol

El gobernador Alejandro Armenta levantó la voz y sostuvo que los municipios de Huauchinango y Ahuazotepec están en el centro de la estrategia de seguridad del estado.
Reconoció en su conferencia de prensa, que en esa franja de la Sierra Norte el robo de combustible se ha convertido en un problema persistente y, por momentos, difícil de contener.
La advertencia no llegó sola, sino deja una fotografía clara y advertencia a criminales, con fuerzas federales y estatales patrullando los ductos de Pemex que atraviesan la región.
El propio secretario de Seguridad Pública, Francisco Sánchez González, confirmó que en Puebla hay 450 marinos desplegados, muchos de ellos con base en las comunidades más vulnerables al huachicol.
“El trabajo conjunto con la Sedena, la Secretaría de Seguridad Pública y los ayuntamientos es la clave; la coordinación es permanente y se está reforzando”, aseguró el funcionario.
Las palabras del gobernador dejaron ver que el combate al huachicol no es un asunto aislado, sino un esfuerzo constante que mezcla patrullajes, inteligencia y presencia territorial.
“No bajaremos la guardia”, insistió Armenta, consciente de que la ordeña ilegal no solo golpea la economía, sino que también pone en riesgo la vida de quienes viven cerca de los ductos.
En Huauchinango y Ahuazotepec, la vigilancia se ha intensificado. Los convoyes militares se dejan ver en caminos rurales, las revisiones son frecuentes y los operativos buscan frenar un delito que, durante años, se enraizó en la zona.