Hoy, las puertas de la Capilla Sixtina se cerraron y el mundo contuvo el aliento. Los 133 cardenales electores se han reunido para elegir al nuevo líder de la Iglesia Católica, en un cónclave que promete ser histórico.
Los nombres que más resuenan en los pasillos del Vaticano incluyen al italiano Pietro Parolin, exsecretario de Estado del Vaticano; el carismático cardenal filipino Luis Antonio Tagle, conocido por su enfoque pastoral cercano; Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia y figura destacada en temas de paz y reconciliación; y Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella, con una perspectiva clara sobre los desafíos del diálogo interreligioso.
El proceso está cargado de rituales y secretos. Para ser elegido, un candidato debe obtener dos tercios de los votos, un umbral que ha generado intensas negociaciones a lo largo de los siglos. Algunos cónclaves han sido rápidos, como el de 1503 que eligió a Julio II en menos de un día. Otros, como el de Viterbo (1268-1271), se extendieron por casi tres años, con cardenales encerrados, ventanas tapiadas y alimentos racionados para forzar una decisión.
Con 108 de los 133 electores nombrados por Francisco, muchos observadores esperan que el nuevo papa sea alguien que mantenga su legado de apertura y reformas, aunque la historia ha demostrado que las sorpresas en estos procesos no son raras.









