La inteligencia artificial tendrá un papel cada vez más relevante en las misiones espaciales tripuladas de larga distancia, donde incluso podría intervenir en decisiones médicas o de supervivencia ante la imposibilidad de recibir instrucciones inmediatas desde la Tierra.
Así lo expuso Cecilia Guadalupe Torres Perea, investigadora aeroespacial mexicana, psicóloga y estudiante de Ingeniería Aeronáutica, durante la conferencia magistral “¿Quién toma las decisiones en el espacio profundo? Ética y autonomía de la IA en misiones tripuladas”, realizada en el edificio Carolino de la BUAP.
Durante el encuentro, organizado por la agencia Aura. Inteligencia Artificial y Ética Algorítmica de la máxima casa de estudios, la especialista abordó los alcances de los sistemas de IA y, particularmente, los dilemas éticos que surgirán conforme las misiones humanas se alejen de la Tierra.
Uno de los ejemplos planteados fue una eventual misión a Marte. Debido a la distancia, explicó, una señal puede tardar hasta 20 minutos en llegar a nuestro planeta, por lo que una tripulación que enfrente una emergencia médica o una falla crítica en los sistemas de soporte vital no siempre podrá esperar instrucciones de Control de Misión.
En esos escenarios, una inteligencia artificial instalada en la propia nave podría diagnosticar problemas, establecer prioridades para utilizar los recursos disponibles y plantear posibles soluciones a los astronautas.
Sin embargo, esta autonomía también abre interrogantes sobre los límites que deberán establecerse para las máquinas y quién tendrá finalmente la responsabilidad sobre decisiones que puedan poner en riesgo la vida de los tripulantes.
Torres Perea destacó que la exploración espacial es todavía una actividad relativamente joven, con apenas 69 años de historia, por lo que existen numerosos campos por estudiar antes de pensar en una presencia humana permanente fuera del planeta.
“Hay mucho por aprender y conocer, quizá en 200 años seremos capaces de convertirnos en una especie interplanetaria”, señaló.
La especialista también habló sobre el avance de las misiones privadas tripuladas y las pruebas de vuelo integrado de Starship, desarrollada por SpaceX, proyecto que contempla entre sus objetivos futuros vuelos comerciales y misiones tripuladas hacia la Luna.
Ante este panorama, consideró que disciplinas como la Física, Medicina y Psicología serán fundamentales para garantizar la seguridad de quienes participen en futuras expediciones.
A ellas se suma el desarrollo de la inteligencia artificial, no sólo desde el aspecto tecnológico, sino mediante la definición de parámetros éticos que permitan determinar hasta dónde podrá actuar de manera autónoma cuando los seres humanos se aventuren al espacio profundo.










