La corrupción y la Fiscalía

La corrupción no se va del todo en la Fiscalía. La renuncia del Fiscal General del Estado, Gilberto Higuera Bernal, era por demás esperada por muchos dentro y fuera de esa dependencia. Sin embargo, no se va del todo.

Dicen al interior de la Fiscalía que se lleva una “casota”, también para Cristóbal X y Para María de Lourdes X, además de otra de gran tamaño para la secretaria particular, que son los grandes benefactores del saliente Fiscal.

La secretaria del exfiscal se queda empoderada y berrinchuda, corre y acepta a quienes más le convenga.

Los que no aclararon son las rentas de tres inmuebles por lo menos, con problemas en la Oficial Mayor y con la subdirectora de Proyectos, de los que se dice, desviaron recursos con la renta de inmuebles de la calle 16 de septiembre, de Rancho Colorado y del edificio de La Paz.

Los trabajadores esperan que esos personajes no se queden en la Fiscalía, porque son un cáncer, al grado que ni siquiera entienden la administración pública.

El cáncer está enquistado en las Fiscalías Especializadas y en las direcciones de la Oficialía Mayor.

Alguien debe investigar el parque vehicular que tienen guardado desde hace tiempo, en el último nivel del estacionamiento de plaza Dorada, a cargo de Uriel X.

En el área de Servicios Generales, un sindicalizado, Antonio X desvía todo el material, Rubén X y Luz María X ya tienen ferreterías propias a costa de todo lo que desviaron de la Fiscalía. Incluso, María de Lourdes X tiene una casa arriba de 2 millones de pesos que no le alcanza con su salario.

Lo que deja Higuera Bernal es un cochinero y hasta en secreto a voces se habla de relaciones íntimas en áreas como la Oficialía Mayor y en subdirecciones, hasta el grado de que uno de los amantes es padrino de bautizo del hijo de ella.

El cáncer y la corrupción se quedan incrustadas en la Fiscalía General del Estado, aunque hoy solo cambien las formas, el fondo se queda y ya apesta.