La ruta de la profesionalización

El experimentado periodista Rogelio Hernández López logró identificar 14 derechos profesionales de periodistas en su libro “Sólo para Periodistas”, editado a finales del siglo pasado por Grijalvo.

Son catorce prerrogativas reconocidas en las mejores prácticas internacionales y que pueden dividirse en tres grupos:

  1. Aquellas que tienen que ver con el reconocimiento legal de la actividad del periodismo y la consecuente responsabilidad de los Estados-Nación por proteger a quienes la ejercen.
  • Derechos relacionados con las relaciones laborales y profesionales de cada periodista con los medios para los que trabaja.
  • Los derechos que surgen de la propia conciencia ética, la construcción de códigos deontológicos y de la organización y relación entre pares.

De este conjunto de derechos hay que destacar uno que puede incluirse en las tres categorías y que es el de la profesionalización.

Capacitación desde el Poder publico

Pocas veces los gobiernos contribuyen en programas de capacitación continua para periodistas y no hay acciones ni políticas públicas que abran oportunidades para hacer cursos, congresos, seminarios, talleres o cualquier actividad que de fortalezas profesionales a quienes hacemos periodismo.

No es una obligación, por supuesto, ni tampoco debiera interpretarse como una relación de conveniencia o modelo de “chayo” o embute que obligue a periodistas a hablar bien de alguna autoridad si es que la autoridad contribuye a su capacitación.

En algunos estados de la República mexicana, hay “becas” para periodistas, pero a veces terminan en manos de los “amigos” y no de la prensa crítica.

Capacitación desde las empresas

Aunque en teoría debiera ser obligación de las empresas capacitar permanentemente a su personal, como sucede en casi todos los sectores de la economía, la realidad es que pocos medios (incluyendo a los medios públicos) apuestan por tener cursos de formación, actualización o financiar estudios de licenciatura, maestría o doctorado para sus periodistas, porque se mantienen en la absurda idea de que es un gasto y que una vez concluida la capacitación, el o la periodista en cuestión se irá con la competencia.

Las empresas no quieren entender que tener mejores periodistas les garantiza mejores contenidos y ofrecer así un mejor servicio a sus audiencias.

Capacitación entre iguales

Por supuesto que cualquier capacitación en periodismo es entre iguales. Aquellos que tienen algún conocimiento adicional y lo comparten.

Aquí más bien me refiero a esos esfuerzos desinteresados entre pares para intercambiar conocimiento. Talleres que no reciben financiamiento público ni tienen el respaldo de empresas de medios, pero surgen por la necesidad de fortalecer las capacidades profesionales de las y los periodistas.

Claro ejemplo es un programa de profesionalización que iniciará esta semana en el Estado de México, organizado y convocado por periodistas para sus iguales.

Este programa iniciará en el municipio de Tejupilco, al sur del Edomex, en la región conocida como Tierra Caliente y donde la profesionalización es importante, urgente y necesaria para reducir las vulnerabilidades que enfrentan las y los periodistas que hacen su trabajo en condiciones muy precarias; sin salarios dignos, sin protocolos de seguridad y bajo el acoso de muchos actores políticos, económicos, sociales y criminales.

Allí se reunirá una veintena de periodistas para intercambiar conocimientos y experiencias y será un ejemplo de que la profesionalización es un deber y un compromiso también de cada periodista sin que ningún gobierno, partido político o grupo de interés esté  detrás.