Una copa desde el bar Los Lavaderos, era un lujo hasta hace unas semanas y poder pasar por el sitio histórico de Puebla era impensable, a menos que se hospedara en el hotel exclusivo Banyan Tree.
Una boda en el jardín Las Trinitarias, llegaba a costar 2 millones de pesos y para que los invitados no tuvieran contacto con el mundo exterior, se remodeló uno de los antiguos túneles, para cruzar la avenida 14 Oriente de la capilla hacia la fiesta.
La zona que nació como una de las más populares y de pobreza en los albores de la ciudad de Puebla, de un plumazo se convirtió en zona exclusiva para los más ricos.
Incluso en dicho parque se construyó una suite nupcial exclusiva, amueblada a todo lujo, la cual fue desmantelada ante la llegada de las autoridades y ahora está proyectado derrumbarla.
También enfrente del hotel, ahora está abandonado vacío el edificio de la Casa Azul, perteneciente al mismo hotel, justo frente a la sede del gobierno estatal, Casa Aguayo, en el cual solo quedan cuadros como recuerdo de una zona de opulencia.

El despojo
Hace siete años, en 2015, en el pináculo del gobierno de Rafael Moreno valle Rosas, época conocida como morenovallista, arrancó la construcción del entonces Hotel Rosewood.
Desde entonces se cerró el acceso para intervenir a los históricos lavaderos y también la capilla del cirineo, así como la fuente de los azulejos del paseo San Francisco.
Cinco años después, en junio de 2017 abrió sus puertas el hotel de gran turismo privatizando la zona de los monumentos catalogados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La fuente de los azulejos formó parte del lobby y se cerró una calle pública para facilitar el ascenso y descenso de sus huéspedes que pagan por lo menos 850 dólares la noche.
Se supo que la inversión total fue de 35 millones de dólares de la iniciativa privada y se instaló un bar al que se llamó Los Lavaderos “un lugar para degustar productos de charcutería”.
En medio de la fastuosidad del hotel, se promovieron visitas privadas por un túnel que comunica con el templo de San Francisco de Asís, del siglo XVI.
Desde 2017 a medias fueron abiertos Los Lavaderos de Almoloya, ya que para poder ingresar era solo por medio de unas terrazas del hotel y únicamente se les podía ver desde arriba.
Para entrar se tenía que pasar por dos filtros, la entrada del hotel y luego a las terrazas, a las cuales se podrá ingresar bajo reservación.
En ese año bajo la administración del presidente municipal Luis Banck Serrato, se le concedió el comodato al hotel tanto de los lavaderos cómo de la capilla, con lo que procuraron su conservación pero con ello privatizaron el acceso a estos sitios históricos.
En ese mismo 2017, el entonces director general del hotel Rosewood Puebla, Manuel Leal Maldonado, no desmintió que el padre del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas estaba detrás de la inversión.
El argumento de la empresa, era que se debía restaurar el inmueble de la mano del INAH.
Incluso el directivo señaló que Los Lavaderos eran de propiedad federal, y de todos los mexicanos, abierto a quien pueda visitarlos, sin embargo se instaló una reja perimetral.
El 19 de diciembre de 2019, ante la poca clientela, la cadena internacional Rosewood Hotels, dejó el inmueble y cambió a Azul Talavera Hotel con tarifas de 335 dólares por noche.
En dicho hotel, tenían sus reuniones diversos políticos del morenovalismo o galicismo, como el ex secretario de Gobernación, Fernando Manzanilla, a quien se le veía de manera constante en el lugar.
Para 2019 volvió a cambiar de nombre para convertirse en el Banyan Tree Puebla, cuando se anunció un acceso al público de lunes a domingo de 8 a 18 horas, bajo un costo de 36 pesos, dinero que no se sabe a dónde llegaba.
Sin embargo, en la realidad estaba cerrado, porque el único modo de ingresar era ser huésped o rentar el espacio para fiestas o reuniones.
Finalmente, la tarde del 20 de mayo elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del estado, junto con autoridades presentaron una orden judicial al administrador del hotel.
Así se dio a conocer el regreso del sitio a custodia del gobierno, como parte del programa rescate de los barrios originario.

Los daños
En el comienzo de la restauración del inmueble, el entonces titular de la gerencia del Centro Histórico y ahora secretario de Cultura, Sergio Vergara Berdejo, afirmó el proyecto sí contó con los permisos del INAH.
Además, confirmó que el hotel se construyó sobre el antiguo Edificio Briseño, dentro del catálogo de monumentos históricos.
Sin embargo, el académico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) e integrante del Consejo Ciudadano del Centro Histórico, Moisés Morales Arizmendi, denunció que fue derrumbada la fachada de la “Casa Verde”, junto a las plazuelas de “La amargura” y “Plateros.
Se dejó sólo un pilar pegado al edificio Briseño y otro más a Los Lavaderos, además se desconocieron los alcances de las obras y excavaciones, a pesar que el inmueble se encuentra sobre el lecho del río San Francisco.

La historia
En 1704 se tiene el primer registro de Los Lavaderos, con documentos de la congregación de mujeres en la antigua calle de Doctrina de Santa Cruz y Barrio de San Francisco.
Ahí las mujeres de escasos recursos lavaban ropa de manera comunitaria, aprovechando los caudales del río San Francisco y manantial de Almoloya.
Posteriormente se construyeron en forma en 1863, con plazuela donde las mujeres esperaban a que se secara la ropa, conocida como la plaza de la amargura, por todo lo que se contaban entre sí.
Al entubarse el río de San Francisco en los años 60 del siglo XX, finalmente en 1983 fueron cerrados y protegidos como monumento histórico de Puebla.









