“(…) a partir de las 12 horas un grupo de choque de unas 400 personas, ajeno a la protesta, recurrió a la violencia y agredió a policías y asistentes”.
Es parte del mensaje que el Gobierno de Jalisco dinfudió en sus plataformas socio digitales para justificar la violencia de la policía y el cuerpo de bomberos en contra de quienes se manifestaban pacíficamente en la zona metropolitana de Guadalajara.
El gobernador Pablo Lemus mostró su lado autoritario, que lo acompaña desde que fue alcalde en Zapopan
Argumento que repiten siempre los autoritarios, que hay infiltrados, que hay personas que operan desde la oscuridad para reventar marchas y generar violencia.
Este discurso que coquetea con el ridículo, la hipocresía y el cinismo va más allá de estas justificaciones del autoritario; lo desnudan tal cuál es y hasta muestra su ineptitud como gobernante.
El gobierno de Lemus habla de 400 infiltrados, vaya cifra.
¿Y si los contaron con esa exactitud por qué no los detuvieron antes? Eso significa que sus sistemas de inteligencia o no funcionan o son bastante mediocres o simplemente les permitieron actuar (suponiendo que existieron los infiltrados).
Si el gobierno de Lemus permitió que esos infiltrados que dice actuaran, significa que sus policías son lo suficientemente ineptos como para evitarlo.
Si la policía de Jalisco actuó con ese exceso de violencia, es constancia de la pésima formación y capacitación y la mediocre capacidad de mando y liderazgo ed sus jefes. ¿O van a decir que cada policía actuó sólo?
Si la policía se dio el lujo de actuar con esa brutalidad, ¿quién dio la orden de que el cuerpo de bomberos comprometiera su integridad y confianza ciudadana siendo cómplices de la policía?, ¿desde cuándo los bomberos tienen mandato de actuar contra manifestantes, con o sin “infiltrados”?
Con o sin esos ficticios infiltrados, el gobierno de Lemus demuestra su poca capacidad de distinguir menores de edad altamente vulnerables a la violencia del Estado.
El gobierno jalisciense y la fiscalía (supuestamente autónoma), demuestran su capacidad de repetir el modelo de detención arbitraria, desaparición forzada, tortura, criminalización, acoso judicial, amenazas e intimidación contra familiares y representantes legales.
Pero Lemus en su pequeñez política, sólo se queda en su discurso de que hubo 400 infiltrados, no 397 ni 406… 400.
Los que dieron pena fueron aquellos medios y periodistas que consignaron los hechos, pero reproduciendo el discurso oficial, haciendo una defensa a ultranza del gobierno anaranjado y mi suposición, aclaro, mi suposición, es que lo hicieron sólo para mantener sus convenios de publicidad.
Y de doble pena la declaración de la presidenta sobre estos hechos, porque ahora sí dijo que fue una “lamentable represión”. Las mismas prácticas que ella toleró y permitió durante los cinco años que gobernó Ciudad de México y que permite y tolera desde que es presidenta.
El argumento de los “infiltrados” en las marchas no lo inventó Pablo Lemus, viene desde los tiempos del PRI , pero le ha servido al PAN, al PRD, al Verde y claro, es el discurso permanente de Morena.
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*Periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de buenas prácticas para la cobertura informativa sobre violencia”. Integrante del Consejo Consultivo del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación. Conduce el programa “Expedientes MN”, que se transmite los viernes a las 18:10 hrs., por la cadena de Meganoticias.









