Méndez y la cepa obradorista-barbosista

La designación del morenista David Méndez Márquez ya formalmente como secretario de Gobernación (Segob) estatal, cargo que de facto venía ejerciendo por el eclipsamiento, autoimpuesto y decretado, de Fernando Luis Manzanilla Prieto viene a limpiar al primer círculo del gobierno barbosista de proyectos alternos, paralelos y soterrados, que se pretendía construir desde posiciones gubernamentales y con ideologías distintas del actual régimen.
Independientemente de si el ex morenovallista Manzanilla tiene una “altísima capacidad” como funcionario, como escriben y comentan algunos, la verdad es que su precocidad al pretender convertirse en el “delfín” del nuevo gobierno, con mucha antelación, lo derribó de la confianza de Miguel Barbosa Huerta, con sobrada razón.

Desde la campaña extraordinaria de 2019, en pasillos y sobremesas se pronosticaba o se promocionaba al cuñado del fallecido Rafael Moreno Valle Rosas, como el sucesor o el remplazo, supuestamente por la “mala salud” de Barbosa, en Casa Aguayo.

Fernando Luis nunca lo desmintió ni intentó inhibir esos comentarios de sus promotores, cuando ya ocupaba la entonces Secretaría General de Gobierno en la administración interina, que encabezó el priista Guillermo Pacheco Pulido.

Además, recién en diciembre pasado, uno de sus principales operadores, José Luis Márquez Martínez, ex subsecretario, encabezó una reunión con los ex delegados de la entonces Secretaría General de Gobierno, para adelantarles el proyecto electoral del diputado federal (hasta la noche de este martes) con licencia.

Nada debe extrañar que por ello y muchas otras cosas, públicas y privadas, la salida de Manzanilla era inexorable.

Es más, se tardó demasiado, en el entendido de que buscaba una salida decorosa y ya cerca del comienzo del Segundo Periodo Ordinario de Sesiones del Segundo Año de Ejercicio de la LXIV Legislatura de la Cámara de Diputados, que arranca el próximo 1 de febrero.

Para el cargo, ya formalmente y sin ataduras de compromisos que se signaron de palabra en Palacio Nacional, el gobernador ha designado a David Méndez Márquez quien, en los hechos y en el ejercicio cotidiano, tomaba las decisiones en la Segob estatal y es además un político de esencia de izquierda, a diferencia de los bandazos ideológicos, de la derecha recalcitrante, al centro y luego al lopezobradorismo en un momento muy conveniente, de Fernando Luis Manzanilla Prieto.

Personajes de la izquierda poblana han felicitado en redes sociales a Méndez y lo han reconocido como un porfiado -como halago- fundador e impulsor del lopezobradorismo en Puebla.

Fue, dice el comunicado de su nombramiento, “regidor del Ayuntamiento de Puebla, presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano y Obras Públicas en el trienio 2011-214; fundador de las Redes Ciudadanas en apoyo a Andrés Manuel López Obrador e integrante de la Coordinación Estatal de la Convención Nacional Democrática”.

Eso, sumado a su respaldo a Barbosa, incluso en los días más duros de la lucha contra el “fraude institucional” de 2018, le da las credenciales suficientes.

Pero sobre todo, y poco se advierte, es un tema de origen ideológico, entre el que se va y el que llega.

Se trata de un reconocimiento consecuente a su cepa obradorista-barbosista.

Guste o no.