Montero: entre la grilla y territorio

En medio del ruido político que ya se asoma hacia 2027, el subsecretario de Bienestar en Puebla, Mario Montero Rosano, se mueve con cautela.

Sin destapes, sin bardas dice, aunque no mencionó propaganda suya en el centro de Puebla, pero sí con una narrativa centrada en el trabajo de campo, el funcionario ataja la grilla, pero no la evade.

La política no se toma café, pero se discute mejor con uno enfrente.

Mario Montero Rosano llega puntual a la mesa en su negocio de la colonia La Paz, a un costado de la estación de radio que fundó su abuelo.

Camisa clara, camiseta debajo, mangas arremangadas a media conversación que pareciera busca proyectar cercanía, más calle que escritorio, en un momento donde la grilla ya empieza a asomarse rumbo a 2027.

El subsecretario de Bienestar en Puebla no evade el tema electoral, pero tampoco se adelanta. Camina en esa línea delgada donde se habla sin decir demasiado.

—¿Veremos bardas tuyas?

—“No, vamos a respetar las reglas del partido… yo estoy enfocado en mi responsabilidad”.

La frase parece de trámite, pero llega en un contexto donde la capital ya empieza a moverse con nombres, pintas, aspiraciones. Montero opta por colocarse en otra narrativa, resultados y territorio, aunque no menciona o adelanta que ya hay imágenes suyas circulando.

El subsecretario simplifica su visión del servicio público.“El 90% de los reclamos se resuelven escuchando”.

Montero Rosano, por ahora, se mantiene en ese punto intermedio: sin destape, pero dentro del juego.

La grilla: oposición, encuestas y ambiente

Si en lo personal hay mesura, en lo político hay definición, ya que el subsecretario no suaviza su postura frente a la oposición.

—“Está descafeinada, agotada, completamente desacreditada ante la sociedad… viven en guerras intestinas”.

Incluso ironiza sobre los reacomodos partidistas al señalar que “ahora los priistas se quieren ir al PAN y los panistas al PRI… es un relajo”.

La crítica escala cuando se le plantea el señalamiento de que los programas sociales son electorales.“Esa manera de hablar es muy irresponsable”, sostuvo.

Para Montero, el respaldo no está en las encuestas —aunque reconoce que existen—, sino en la calle.

—“Más que las encuestas, vale escuchar a una abuelita que te da un abrazo… o una mamá que ahora tiene apoyo para sus hijos”.

El abandono y la grilla

En el terreno de infraestructura, Montero introduce un contraste con administraciones anteriores.

Asegura que la carpeta asfáltica de la capital fue abandonada. “Está colapsada, totalmente colapsada”.

Frente a ello, destaca la intervención estatal en 33 vialidades principales, equivalentes —según explica— a miles de calles rehabilitadas.

—“Se están arreglando en tiempo récord”.

El mensaje apunta a mostrar capacidad de respuesta, incluso en temas que, reconoce, no corresponden directamente al ámbito estatal.

El cablebús aparece como uno de los temas más debatidos. Montero lo reconoce. “Más que polémico, es político”.

Atribuye parte de las críticas a campañas en redes sociales y defiende el proyecto como una apuesta de movilidad.

—“Va a revolucionar Puebla… trayectos que antes tomaban horas ahora serán de 39 minutos”.

Destaca su carácter ecológico, seguro y moderno. Incluso lo lleva a lo cotidiano: “Me voy a ir al CIS, me subo al cablebús y me bajo en el estadio (de Pericos de Puebla)”.

Más allá del ámbito municipal, Montero amplía el discurso hacia el modelo nacional.

Habla de coordinación entre niveles de gobierno y de programas que, asegura, están cambiando condiciones de vida.“Trabajar de la mano nos permite atender más familias”.

Del PRI a Morena: convicción y ruptura

En lo personal, el subsecretario no evade su pasado político, “fui priista”, dice sin pena al explicar su salida con un argumento de fondo:

-¿Cuánto y por qué te fuiste del PRI?

—“Cuando al PRI se le olvidó lo que tenía que hacer”.

Ubica el punto de quiebre durante el morenovallismo. “Prefirió el PRI irse a acurrucarse con Moreno Valle”.

Por lo tanto afirma que su llegada a Morena, dice, fue por convicción, no por coyuntura.

—“Yo llegué cuando nos perseguían, cuando nos amenazaban”. Incluso relata episodios de presión en su etapa como notario “Me amenazaron… y los mandé al carajo”.

Legado familiar ¿junior?

El entorno de la entrevista remite a su historia. La referencia a su abuelo Enrique Montero Ponce y a la radio no es casual.

—“Mi abuelo hacía política desde el micrófono… defendía causas justas”. También menciona la influencia de su padre (Mario Montero Serrano) en el servicio público.

—“Uno aprende el oficio que se practica en su casa”, dijo, aunque rechaza etiquetas:

-¿Eres junior?

-Nunca me he considerado un junior”, sostuvo al asumir, eso sí, el peso del apellido. “Traigo un legado y una responsabilidad grande con Puebla”.

Elecciones: reglas y condiciones

De vuelta al terreno electoral, Montero fija postura sobre quienes buscan competir. —“Todos tienen derecho”, pero plantea dos condiciones:

—“Tener calidad moral… y no tener cola que te pise” y añade un elemento de identidad, “ser auténticamente poblano”.

—“Aquí nací, aquí estoy criando a mi hijo… conozco las colonias”.

Trabajo mata grilla

Antes de su actual cargo, Montero Rosano inició como delegado en la microregión 6, en el norte del estado. Ahí, explica, se enfocó en obra comunitaria y gestión directa.

El balance que presenta es concreto: 195 proyectos terminados. “Infraestructura básica, guarniciones, banquetas, drenaje, agua potable… arreglamos parques, jardines, canchas”.

La obra comunitaria, dice, es el programa estrella del gobierno estatal y la instrucción fue clara: estar en territorio, no en escritorio.

Posteriormente, en mayo, recibe la indicación de integrarse al ámbito municipal, donde hoy funge como subsecretario de Bienestar Social.

—“Hoy la secretaría tiene 22 programas… todos exitosos”.

Aclara que el trabajo es compartido con otra subsecretaría, pero insiste en el enfoque de equipo y coordinación.

—“Trabajamos de la mano… caminando, escuchando, teniendo reuniones todos los días”.

Entre los programas, uno destaca en su discurso: estancias infantiles. Montero lo define como el eje actual de la política social municipal.

—“Estamos atendiendo 59 estancias… el número más alto que ha habido”.

El programa incluye un apoyo mensual de mil pesos para las familias, con un impacto que, asegura, se concentra en mujeres.

—“El 90% de las beneficiadas son mujeres”.

El subsecretario añade un componente que busca reforzar cercanía: supervisión directa.

—“Yo las reviso personalmente… me gusta ir a leerle un cuento a los pequeños”.

Además, detalla que las estancias son verificadas en coordinación con Protección Civil y Seguridad Pública, para garantizar condiciones adecuadas.

A lo largo de la entrevista, Montero regresa una y otra vez al mismo punto: la presencia en territorio.

Afirma que no ha salido de Puebla capital en casi dos años y que su agenda se extiende más allá del horario institucional.

—“A las cinco acabamos la chamba de la secretaría y de ahí nos vamos hasta tarde a recorrer colonias (…) Un funcionario de territorio luego luego se nota”.

En su visión, la gestión no se limita a ejecutar programas, sino a escuchar.

—“Muchas veces lo que la gente quiere es que alguien la escuche”.