Poblanos abarrotan las calles en Jueves Santo y abandonan iglesias

Miles de personas llenan el primer cuadro de la ciudad y restaurantes, pero no los templos


El cierre de templos en Jueves Santo, ni la alerta de una posible tercera ola de coronavirus, impidieron que miles de poblanos y turistas salieran a dar un paseo por el primer cuadro de la ciudad de Puebla.
En un recorrido por el centro de Puebla, se apreció como familias enteras disfrutaron del día de asueto, sin miedo a la pandemia de covid—19, enfermedad que produce el coronavirus SARS-CoV-2.
Pero sobre todo, la mayoría prefirió el paseo en parques y coida restaurantes, que asistir a algunas de las iglesias católicas que abrieron sus puertas, donde la afluencia fue pobre.

La tradición
Este Jueves Santo, la tradición o rito católico marca la visita de las Siete Casas o templos, por lo que las principales calles se convertían en una romería.
Ahora, por segundo año consecutivo, debido a la pandemia de covid-19, algunos templos cerraron, como la iglesia de El Carmen, donde literalmente se hacía una fiesta.
En tanto, la Catedral de Puebla si abrió sus puertas, pero solo para recorridos de los feligreses, quienes admiraron cada uno de los altares, con sana distancia y cubrebocas.
Don Porfirio Rojas y su esposa Ángeles Lozadez, llegaron juntos a la Catedral para rezar y pedir a Dios que termine la pandemia.
Con sus 46 años de casados, señalaron que se pasaron un año cuidándose al extremo y está es una de sus primeras salidas, luego de que por fin fueron vacunados contra el covid-19.
“Hay poca gente por lo mismo que estamos pasando, ojalá que ya pase esto, que cambie el mundo porque es por eso, a ver si ya todos nos volvemos más cristianos, tener más de en Dios, porque hay muchos que no, mejor se van de vacaciones”, dijo don Porfirio.
“Tanto ellos se buscan una muerte, como a nosotros que nos pueden infectar, siendo que todos nos tenemos que cuidar.

-¿Ya se vacunaron?
-Ya, bendito Dios- dijeron al unísono la pareja de poblanos al referir que todavía no dejarán el cubrebocas ni la protección.
“Es una tragedia causada por el mismo hombre, porque no puede ser de otra manera, no creo que Dios nos mande este castigo y de ser así ya nos hubiera acabado. Le pido con todo mi corazón que salve al mundo y a la gente que está sufriendo”, añadió doña Ángeles.


-¿Se cuidaron en la pandemia?
-Sí, todo, bendito sea Dios ni gripe nos dio.

La comilona
A diferencia de las iglesias vacías, los restaurantes se vieron más concurridos, aunque con solo el 30 por ciento de capacidad, como marcan las normas sanitarias.
Por ejemplo los establecimientos del portal Juárez, justo frente al zócalo de Puebla, todas las mesas colocadas al aire libre estaban ocupadas, con espacios de hasta dos metros entre ellas, para evitar las aglomeraciones.
Sin embargo, aunque ya hay más afluencia o comensales, trabajadores señalaron que están muy lejos de la recuperación.

-¿Qué tal la afluencia, bastante gente?
-No, hasta hoy un poquito, pero toda la semana hemos estado tranquilos, aunque mantenemos la sana distancia.
“Se le pide a la gente que utilice el cubrebocas, las sanitizamos, tomamos temperaturas y separamos las mesas con sana distancia”, comentó un mesero de uno de dichos restaurantes.

-¿Ya mejoró lo económico?
-No, todavía está pegando un poquito, pero ahí vamos, ahí vamos.