Al rededor de las 9:30 de la mañana el cuerpo inerte de quien fuera representante de la iglesia católica por más de 30 años, arribo a la Catedral de Puebla, donde fue recibido con cantos esperanzadores, que dan a los fieles la certeza de que Rosendo Huesca Pacheco, ya se encuentra al lado de Dios.
“Mi alma espera en el señor, mi alma espera en su palabra, mi alma espera en el señor, porque en el está la salvación”, cantaban los fieles mientras bajaban el ataúd para que el Arzobispo de Puebla lo recibiera, para celebrar una misa en su honor.
Acto seguido comenzó la procesión hacia la Catedral, donde más de una centena de veces se entregó en cuerpo y alma al servicio del Señor durante celebraciones eucarísticas, conforme se acercaba, la puerta principal del santuario mayor conocida, como ” la puerta del perdón”, se abrió, como cuando Rosendo Huesca se convirtió en Arzobispo.
Poco a poco, el féretro se fue abriendo paso, entre lágrimas y oraciones, hasta llegar al altar mayor, donde recibió de su homólogo Víctor Sánchez Espinosa una semblanza que detalló las grandes obras que hizo por su prójimo, como se lo encomendaba su misión como sacerdote.
Al término de la celebración eucarística, sus familiares, amigos y seguidores, lo acompañaron al Altar de los Reyes, donde entre lágrimas, oraciones, flores, veladoras e incienso, los poblanos pudieron despedirse de quien fuese un hombre comprometido con Dios, para que ya el día de mañana sus cenizas descansen en el Altar Mayor junto a todos los arzobispos de Puebla de los Ángeles.









