Puebla se mantiene entre las entidades con mayor incidencia de incendios forestales en México durante 2026. Del 1 de enero al 16 de abril, el estado acumuló 154 siniestros, lo que equivale a un promedio de 1.45 incendios por día, es decir, prácticamente uno cada 16 horas.
Las cifras oficiales de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) colocan a Puebla en el quinto lugar nacional por número de eventos, sólo detrás del Estado de México, Jalisco, Ciudad de México y Michoacán. Con ello, la entidad supera a Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Morelos y Chihuahua, estados que también aparecen entre los primeros diez lugares.
Traducido a ritmo semanal, Puebla reporta un promedio de 10 incendios forestales por semana en lo que va del año, una frecuencia que refleja la presión constante sobre zonas boscosas, cerros y áreas rurales del estado.
Aunque el número de casos es elevado, la extensión dañada no crece al mismo ritmo. Puebla suma 2 mil 996 hectáreas afectadas, cantidad menor frente a entidades con menos incendios, pero con mayores superficies consumidas por el fuego.
Por ejemplo, San Luis Potosí registra 64 incendios, menos de la mitad que Puebla, pero más de 21 mil hectáreas dañadas. Oaxaca contabiliza 137 incendios y rebasa las 22 mil hectáreas afectadas, mientras Guerrero suma 141 casos y casi 19 mil hectáreas quemadas.
Eso coloca a Puebla alrededor del lugar 14 nacional por superficie siniestrada, muy lejos de los primeros sitios en ese indicador. En términos simples: en el estado hay más incendios, pero generalmente son de menor tamaño o se controlan antes de expandirse.
El promedio poblano es de 19.46 hectáreas por incendio, cifra considerablemente menor al promedio nacional de 54.45 hectáreas por evento.
Durante la semana más reciente del reporte, del 10 al 16 de abril, Puebla añadió cuatro nuevos incendios con 82 hectáreas afectadas. En ese mismo lapso, Jalisco concentró 45 incendios y más de 5 mil hectáreas dañadas.
Los datos muestran que Puebla enfrenta una recurrencia alta de incendios forestales, lo que obliga a mantener brigadas activas, vigilancia en zonas de riesgo y campañas preventivas en comunidades rurales donde suelen originarse quemas agrícolas fuera de control.
Con abril y mayo considerados los meses más críticos de la temporada, el estado seguirá bajo presión mientras persistan las altas temperaturas, la sequedad del terreno y los vientos en regiones serranas.









