La enorme fortuna con la que cuenta el diputado local, José Juan Espinosa Torres, será investigada más tarde que temprano.
Quién no recuerda a José Juan ser un esbirro del morenovallismo y filtrado desde Finanzas del Estado a Convergencia, cuando Humberto Gutiérrez Manzano era su dirigente estatal, sin que llegara solo, también, Néstor Gordillo ambos enviados por Rafael Moreno Valle.
Siempre ha caracterizado a este diputado la mentira, la traición y la simulación.
Quién no conoce la compra de su candidatura para que hoy sea diputado del Partido del Trabajo.
José Juan Espinosa enamoró y envenenó de inmediato a MORENA.
Nuestro personaje se ha derrotado solo, por su actitud, su disfraz camaleónico, sus mil disfraces que son tan predecibles, que quien se siente en la mesa con él, lo debe hacer con mucho cuidado.
Por cierto. Ya presume su reciente acercamiento con la presidenta municipal, Claudia Rivera.
Busca protección, busca quien lo proteja, tras la inminente desaparición del fuero constitucional por parte del Congreso del Estado y sin que se piense mucho, él sería al primer político que alcanzaría esta resolución legislativa.
José Juan Espinosa Torres es un político venido a menos, tendrá que esperar pacientemente en su soledad y hundido en su ambición el momento en que se le llame a cuentas.
Sus aliados, sus compadres, sus amigos empresarios todos, ya se habla que serán investigados, porque ellos, le hicieron incrementar su fortuna.
Todos presumimos saber de dónde adquirió sus muy sanas y jugosas finanzas, aunque a él, presumimos, le va hacer difícil explicarlo.
Al tiempo.








