La mañana de este martes 27 de enero, dos integrantes del equipo de Imagen Televisión Puebla fueron agredidos físicamente por franeleros mientras cubrían un reporte sobre la ocupación irregular de espacios de estacionamiento en la 14 Poniente, entre las calles 7 y 9 Norte, en el centro de la ciudad de Puebla.
Según información recopilada, la periodista y el camarógrafo se encontraban grabando imágenes para una nota cuando un grupo de personas —identificadas como franeleros o auxiliares no oficiales de estacionamiento— interceptó a los comunicadores y reaccionó con violencia.
Los agresores rodearon al camarógrafo, identificado como Antonio P., lo derribaron al piso y lo golpearon, mientras que a la reportera, identificada como Belén, la intimidaron y presionaron durante el incidente.
En el curso de la agresión, los sujetos sustrajeron el equipo de trabajo de los periodistas, entre ellos la cámara de video, micrófonos y otros accesorios, y posteriormente se dieron a la fuga antes de la llegada de los servicios de seguridad.
Tras los hechos, la televisora difundió un posicionamiento en el que señala que ambos comunicadores presentaron una denuncia ante la Fiscalía General del Estado (FGE) para que se investigue el caso y se sancione a quienes resulten responsables.
Por su parte, autoridades municipales de Puebla reprendieron públicamente la agresión y manifestaron su apoyo al personal afectado, además de afirmar que se dará seguimiento a las investigaciones para esclarecer lo ocurrido.
Los hechos se registraron en una zona de alta circulación peatonal y vehicular, donde el fenómeno del “apartado” ilegal de lugares en la vía pública es motivo de quejas recurrentes por parte de vecinos y automovilistas.
Este episodio se suma a otros incidentes de violencia contra trabajadores de medios registrados en la entidad en los últimos años, y pone de nuevo en evidencia los riesgos que enfrentan los periodistas mientras realizan su labor informativa en espacios públicos.
El reportaje que originó la cobertura buscaba dar cuenta de prácticas que, según testimonios ciudadanos, ocurren con frecuencia en algunas calles del centro de Puebla, un punto de particular interés tanto para residentes como para visitantes.









