Ruptura en el COBAEP

La ruptura natural dentro del COBAEP. El atrevimiento del director general del COBAEP, José Alejandro Sánchez Ramírez, de querer juntar a los tres líderes sindicales de ese subsistema de educación media superior se vino abajo y en su pecado lleva la penitencia.

Desde el inicio, la propuesta no tenía sentido, porque en la organización gremial hay intereses que nunca se podrán conciliar y la ruptura del proyecto es evidente, todo a pesar de la trayectoria sindicalista que tiene como fundador del gremio.

Y aunque tienen formación dentro del COBAEP, el director general cayó en su propia trampa y quiso que los tres líderes, Javier Torralba, titular del contrato colectivo de trabajo, José Ángel Martínez Nolasco, del SITCOBAEP y marioneta de Refugio Rivas Corona, y Jorge Rosas, de GNTE, se reunieran y se comportaran como hermanitos bien portados.

Sin embargo, eso no se pudo, porque la división creada por Martínez Nolasco y reforzada por el exdirector José Luis Nájera lo único que logró es que los trabajadores no avancen en ningún aspecto y eso Nájera lo aprovecho a la perfección para hacer y deshacer a voluntad suya y en contra de los trabajadores.

En esas mesas no quisieron darse cuenta de que, lo que conviene al Colegio es que la base trabajadora retome la unidad en torno a los intereses de todos, para poder crear mejoras salariales y laborales, así como mejorar el contrato colectivo de trabajo que es donde se sustentan las demandas y prestaciones.

Lo que se olvidaron en el COBAEP es que no se puede tratar por igual a los tres, porque hay un titular del contrato colectivo de trabajo y es Javier Torralba, por lo tanto, los otros dos, no tienen representación, porque uno, José Ángel, es agitador, y el otro, Jorge Rosas, de GNTE, no tiene gente.

En los eventos oficiales y sindicales, se notaba la presencia del agitador José Ángel Martínez Nolasco, para desestabilizar y quien al final, fue el que rompió la fallida unidad sindical.

¿El culpable?, el director general José Alejandro Sánchez Ramírez, quien pecó de ingenuo y de torpeza política, al querer reconocer a alguien que tiene el desprecio de la mayoría de la base trabajadora, el líder del SITCOBAEP.