Entre aplausos, fotografías y emociones, estudiantes de las preparatorias de Amozoc y Tepeaca, así como del Bachillerato Tecnológico de San José Chiapa, concluyeron una etapa que marcó sus vidas
La cuenta regresiva terminó para 502 estudiantes de nivel medio superior de la BUAP. Después de tres años de clases, exámenes, tareas, proyectos y desafíos personales, los jóvenes de las preparatorias de Amozoc y Tepeaca, así como del Bachillerato Tecnológico de San José Chiapa, celebraron su graduación acompañados por familiares, amigos y docentes.
La ceremonia estuvo encabezada por la rectora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Lilia Cedillo Ramírez, quien reconoció el esfuerzo realizado por los integrantes de la generación 2023-2026 y destacó la confianza que las familias depositaron en la institución para la formación de sus hijos.
Ante un auditorio lleno de emociones, la rectora recordó que los jóvenes que hoy concluyen esta etapa ya no son los mismos que ingresaron hace tres años.
“Agradezco la confianza que han tenido en nuestra institución y en nuestros queridos profesores. Esa confianza hoy se refleja en jóvenes que definitivamente son distintos a los pequeños que recibimos hace tres años”, expresó.
Entre selfies, abrazos y la satisfacción de haber alcanzado una meta importante, los estudiantes escucharon un mensaje de reconocimiento por el camino recorrido. Cedillo Ramírez destacó que detrás de cada diploma existen historias de perseverancia, sacrificio y sueños que comienzan a tomar forma.
“Gracias por haberle puesto tanto entusiasmo a sus estudios y por haber superado todas las adversidades que uno encuentra a lo largo de esta etapa tan hermosa de la vida”, señaló.
La rectora también invitó a los egresados a disfrutar el momento y a mirar hacia adelante con optimismo, ya sea para continuar una carrera universitaria o emprender nuevos proyectos personales.
Por su parte, el director del Complejo Regional Centro, Armando José José, recordó a los graduados que el aprendizaje no termina con la entrega de documentos, sino que debe acompañarlos durante toda la vida.
“Cada clase, proyecto y reto superado han formado mujeres y hombres capaces de enfrentar cambios, adaptarse a nuevos entornos y construir oportunidades a través del conocimiento”, indicó.
La graduación reunió a estudiantes provenientes de distintas regiones del estado, quienes concluyeron una etapa clave en su formación académica. Para muchos de ellos, el siguiente paso será ingresar a la universidad; para otros, incorporarse al mundo laboral sin dejar de prepararse.
Lo cierto es que para los 502 egresados la ceremonia representó mucho más que un acto protocolario: fue el cierre de una etapa llena de experiencias y el comienzo de nuevos desafíos que pondrán a prueba todo lo aprendido dentro y fuera de las aulas.











