Semana cruenta para México

Michoacán, Guerrero, Sinaloa, ensangrentados.

El sonido ambiental de Culiacán la tarde de ayer, por horas, fueron ráfagas de armas de grueso calibre.

La aprehensión de Ovidio Guzmán López, uno de los hijos de “El Chapo” Guzmán, fue lo que desató el enfrentamiento.

Estampas e imágenes de horror se dibujaron en las calles de aquel municipio.

Fueron atacados por el Cartel de Sinaloa de manera sincronizada el Penal, la Fiscalía Superior del Estado y el Cuartel Militar de Culiacán –de donde por cierto, se habla de la fuga de 20 reos-.

Los acontecimientos de ayer muestran que los delincuentes, literal, se encuentran mejor armados, pero peor aún, mejor organizados que los diversos cuerpos de seguridad que mantiene el Estado.

Lo ocurrido en Culiacán, no es otra cosa más que la muestra de una estrategia de seguridad fallida e insostenible en el país.

Autoridades federales y estatales tendrán que reflexionar sobre sus planes y estrategias de cómo poder salvaguardar la seguridad de todos sus gobernados.

Puebla, en esta semana, no se salvó, hubo saldo rojo.

El ataque de un grupo de civiles encapuchados en un baile sonidero en el municipio de Amozoc, dejó tres muertos y más de 8 heridos.

En las cercanías del Seminario un ejecutado con siete disparos la tarde de este jueves 17 de octubre.

Uno más, asesinado en San Martín Texmelucan en las calles de la Colonia La Cruz.

El “wuakala” “el fuchi” “acúsalos con su mamá” no sirven, no funcionan.

Ese tipo de discurso deben de desaparecer para entrar a los hechos de defensa de manera real a la sociedad de Norte a Sur y de Este a Oeste del país.

Los muertos y los deudos, así lo sugieren.

¿O no?