PRIMERA PARTE
La historia de Tania: violencia, denuncias y el largo camino por un sistema que, asegura, terminó por dejarla sola
Las cicatrices que cruzan las muñecas de Tania Sánchez Trejo son apenas el último capítulo de una historia que comenzó mucho antes de los expedientes judiciales.
Dice que cinco veces se ha intentado quitar la vida, en una historia mucho más compleja que una denuncia por violencia familiar en contra de su expareja Leopoldo N, a quien no teme por tener mucho dinero e influencias, pero si ha librado una batalla que le ha dejado secuelas.
Cuando habla de carpetas de investigación, fechas y nombres de ministerios públicos, lo hace con la precisión de quien aprendió, por necesidad, el lenguaje del sistema de justicia.
Enumera oficios, resoluciones, jueces y números de causa penal sin consultar una sola hoja. Pero basta una pregunta para que toda esa seguridad desaparezca.
—¿Cuál fue el momento más difícil?
Guarda silencio. Mira la mesa. Respira profundo. No responde con el nombre de una carpeta ni con el de un funcionario.
Su mente regresa varios años atrás a un baño y a un embarazo, en una escena que todavía hoy le impide sostener la mirada e inunda sus ojos de lágrimas.
“Lo único que pude hacer fue sacarlo con las manos, darle un beso y verlo irse por el excusado”, dice mientras aguanta el llanto. Después calla durante varios segundos.
El episodio forma de las entrevistas concedidas a este reportero, sin que hasta la fecha exista una resolución judicial que establezca responsabilidad por sus denuncias, pero sí constituye uno de los momentos que, según ella, marcaron el inicio del deterioro físico y emocional y psíquico que hoy ella misma reconoce.

Impunidad
Leopoldo N, ha sorteado todo el enmarañado de denuncias en su contra, incluso una de otra mujer de nombre Nadia, a quien aunque se le contactó, prefirió reservar su información por miedo.
“Leopoldo ha salido librado de todos y cada uno de sus delitos que ha cometido, en mi caso de declaraciones falsas, también con su abogada que es su cuñada y como ella defiende algo que es totalmente una mentira. De hecho fue testigo de una de mis agresiones y ella también fue una agresora y todavía fue como una agresora, eso si me gustaría que saliera a la luz”, solamente comentó Nadia.
La mochila de Tania
Ahora Tania vive literalmente en la calle cargando como una cruz una mochila descosida y sucia en la que lleva un centenar de páginas entre carpetas de investigación, acuerdos ministeriales, resoluciones judiciales, dictámenes psicológicos.
También carga a todos lados documentos internos de la Fiscalía General del Estado, quejas presentadas ante la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de Puebla, escritos dirigidos a la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas (CEEAVI).
Hay procesos penales, denuncias cruzadas, medidas de protección, investigaciones contra servidores públicos, dictámenes médicos y psicológicos, así como versiones encontradas entre la denunciante y las instituciones encargadas de atenderla.
Originaria de Veracruz, Tania llegó a Puebla y conoció a Leopoldo N en un gimnasio, donde ambos practicaban fisicoculturismo.
La relación, asegura, cambió con el paso del tiempo, del amor a la violencia.
En su declaración ministerial, sostiene que en la relación sufrió violencia física, psicológica, económica y sexual.
Afirma haber perdido tres embarazos durante la relación y acusa que en dos de ellos le fueron suministrados medicamentos sin su consentimiento para interrumpir la gestación.
También describe agresiones, amenazas y un progresivo aislamiento de familiares y amigos. Esos hechos forman parte de sus denuncias, aunque no todos cuentan con una resolución judicial.

La primera denuncia por violencia familiar quedó registrada en 2024, el 8 de agosto de ese año, la Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos de Violencia de Género emitió medidas de protección a su favor al considerar que existían elementos suficientes para advertir un posible riesgo para su integridad mientras continuaban las investigaciones.
La determinación no implicaba una sentencia ni acreditaba responsabilidad penal; representaba una medida preventiva para proteger a la denunciante durante la integración de la carpeta.
Sin embargo, esa primera investigación el 10 de octubre concluyó con un no ejercicio de la acción penal.
Ella asegura que hubo corrupción, ya que a Leopoldo lo que le sobra es dinero al ser propietario de una farmacéutica.
Posteriormente, el recurso promovido por Tania para impugnar la decisión fue declarado extemporáneo por un juez. Lejos de terminar ahí, el caso comenzó a crecer.
La bala
El 2 de septiembre de 2024, Tania denunció un nuevo episodio de violencia en su contra.
De acuerdo con una síntesis elaborada por la propia Fiscalía, recibió un mensaje por WhatsApp y posteriormente encontró en el parabrisas de su vehículo un cartucho acompañado de una hoja con la frase: “La próxima es para tu cabeza, deja de chingar”.
Aquella denuncia dio origen a una nueva carpeta de investigación que sí avanzó hasta los tribunales.
La causa penal 554/2025 derivó en la vinculación a proceso de Leopoldo Ceballos Herrera por violencia familiar.
Pero el procedimiento no se acercó a una sentencia ni resolución. Otra vez, acusa, hubo corrupción.

Apenas el pasado 1 de julio de 2026, víctima e imputado comparecieron ante el Centro de Justicia Penal de Puebla para formalizar una suspensión condicional del proceso, mecanismo previsto por el Código Nacional de Procedimientos Penales que permite suspender el juicio siempre que el imputado cumpla determinadas condiciones.
Un registro oficial de la Fiscalía deja constancia de que ese mismo día Leopoldo entregó 20 mil pesos como primer pago de la reparación del daño.
“…hace entrega de la cantidad de 20 mil pesos por concepto del primer pago de reparación del daño integral…”, señala el documento firmado por ambas partes, sus abogados y la agente del Ministerio Público.
El acuerdo estableció además un segundo pago por 30 mil pesos, con lo que se completarían 50 mil pesos como reparación integral del daño.
“…para cumplir con la totalidad de 50 mil pesos como reparación del daño integral a la víctima, la cual aceptaron las partes en audiencia oral y pública…”, refiere el acta.
Jurídicamente, la suspensión condicional no equivale a una condena ni a una absolución.
Lo que acredita es que el proceso penal avanzó hasta una salida alterna autorizada por un juez y aceptada por ambas partes.
Para Tania, sin embargo, aquello no representó el final del conflicto. “Yo acepté porque necesitaba sobrevivir”, asegura.
Afirma que para entonces ya había perdido su empleo, su vivienda y buena parte de su estabilidad emocional.
Mientras una parte del caso encontraba una salida judicial, otra apenas comenzaba.

Violencia común
Adriana Sabino Pérez, tercera visitadora general de la CDH, afirmó que las seis quejas promovidas por Tania Sánchez Trejo continúan en trámite y que las medidas cautelares emitidas a su favor desde 2024 siguen vigentes.
Explicó en entrevista, que el organismo actuó “de buena fe” y que, mediante el programa Mujer Segura, brinda protección inmediata, contención psicológica, valoración médica y acompañamiento a mujeres que enfrentan situaciones de riesgo.
La CDH mantiene actualmente entre 70 y 100 mujeres con medidas cautelares activas.
“Muchas veces vienen y ni siquiera tienen denuncia. Aun así les damos estas medidas de protección y se les hace el acompañamiento para denunciar ante la Fiscalía”, explicó.
También precisó que las medidas emitidas por la CDH son distintas a las órdenes de protección judiciales, por lo que su actuación se centra en salvaguardar la integridad de las víctimas y acompañarlas durante el proceso.









