El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este lunes que sostuvo una llamada directa con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar la revisión de la tarjeta roja mostrada al delantero Folarin Balogun. La intervención derivó en que el máximo organismo del fútbol suspendiera la sanción automática de un partido, permitiendo al goleador de la selección estadounidense jugar el duelo de octavos de final ante Bélgica.
El incidente ocurrió el 1 de julio durante el partido entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. Balogun, autor del primer gol en la victoria 2-0 de su equipo (el tercero suyo en el torneo), fue expulsado al minuto 64 tras una revisión del VAR. En un forcejeo por el balón con el defensor bosnio Tarik Muharemovic, el pie del atacante cayó sobre el tobillo de su rival. El árbitro brasileño Raphael Claus, que inicialmente no marcó falta, mostró la tarjeta roja directa por juego peligroso después de revisar la jugada en el monitor.
Aunque el técnico estadounidense Mauricio Pochettino sostuvo que “nunca fue roja” y que no existió intención de lesionar, la expulsión implicaba una suspensión automática para el siguiente encuentro. Sin embargo, el 5 de julio la FIFA anunció que, con base en el Artículo 27 de su Código Disciplinario, suspendía la ejecución de la sanción por un periodo de prueba de un año. La tarjeta roja no fue anulada, pero Balogun quedó habilitado para enfrentar a Bélgica.
Trump celebró públicamente la decisión en Truth Social al escribir: “¡Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia!”. En un acto en la Casa Blanca, el mandatario reconoció que solicitó la revisión porque le parecía “terrible” que el mejor jugador de su selección quedara fuera por una jugada que consideró injusta. Fuentes cercanas al gobierno estadounidense señalaron que Trump sostuvo al menos dos conversaciones telefónicas con Infantino sobre el caso.

La decisión provocó una ola de críticas. La UEFA emitió un comunicado en el que expresó su “descreimiento” ante una medida que calificó como “sin precedentes, incomprensible e injustificable”, y acusó a la FIFA de haber “cruzado una línea roja”. El organismo advirtió que, si las reglas dejan de aplicarse con certeza, se pone en riesgo la integridad del juego y la credibilidad de la competición.
Por su parte, la Real Federación Belga de Fútbol se declaró “asombrada” y anunció que impugnará la elegibilidad de Balogun para el partido, al considerar que la decisión contradice las propias normas de la FIFA y los lineamientos previos comunicados a las selecciones. El técnico belga, Rudi García, ironizó: “No sabía que el 5 de julio era el Día de los Inocentes en las oficinas de la FIFA”.
Las reacciones también llegaron desde figuras del fútbol mundial. Jürgen Klopp aseguró que “esto es nuestro deporte, no de ellos” y calificó como “una locura” que Trump e Infantino hubieran resuelto el caso entre ellos. El expresidente de la FIFA, Sepp Blatter, afirmó que “las tarjetas rojas no se revierten con llamadas políticas. Se revierten con reglas, evidencia y órganos independientes”, y añadió que “el fútbol nunca debe convertirse en un patio de juegos del poder político”.
El episodio ocurre en medio de la estrecha relación entre Trump e Infantino. En diciembre de 2025, el dirigente de la FIFA entregó al mandatario estadounidense el primer “Premio FIFA de la Paz” durante el sorteo del Mundial en Washington, un reconocimiento creado para esa ceremonia y que generó críticas de decenas de eurodiputados por una presunta vulneración del deber de neutralidad política del organismo.
El encuentro entre Estados Unidos y Bélgica, que definirá un boleto a los cuartos de final del Mundial 2026, se disputará bajo el foco de una de las mayores controversias recientes en la historia de la Copa del Mundo.








