Una catrina con pala busca a los desaparecidos en Puebla

Entre flores de cempasúchil y fotografías de personas que aún no regresan a casa, una catrina de dos metros sostiene una pala y una varilla en el Zócalo de Puebla. Son las herramientas con las que las familias buscadoras recorren terrenos para encontrar a sus seres queridos.

“La Catrina inconforme” llegó al Árbol de la Esperanza, frente al Palacio Municipal, como una protesta que toma los colores del Día de Muertos para hablar de una espera que sigue abierta.

Integrantes del Colectivo Voz de los Desaparecidos la instalaron este sábado 17 de octubre, acompañada de un tendedero de fichas de búsqueda, fotografías y lonas. Cada rostro tiene detrás una familia que exige respuestas y que mantiene presente el nombre de quien falta.

“No está esperando a nuestros muertos; aguarda el regreso de nuestros desaparecidos”, explicó María Luisa Núñez Barojas, fundadora del colectivo. La figura permanecerá en ese espacio hasta que termine la temporada de Muertos.

Su elaboración también cuenta una historia de búsqueda. Una familia vinculada al caso de Misael Romero Sombrerero le dio forma con cartón, papel y ropa cosida a mano. La pala y la varilla hacen visible un trabajo que las familias conocen de cerca: salir al campo para buscar indicios sobre el paradero de quienes aman.

Odette Román, quien busca a Misael desde hace más de un año, explicó que la pieza representa a madres, esposas e hijas que recorren caminos, buscan en fosas y revisan expedientes sin darse por vencidas. Mientras no sepan dónde están sus familiares, sostuvo, no puede haber despedida ni duelo.

Hasta el nombre de la catrina lleva una respuesta. El colectivo hizo suyo el término “inconforme” después de que Samuel Aguilar Pala lo utilizara de manera crítica contra Núñez Barojas en mayo de 2025. Las familias lo retomaron como símbolo de su insistencia en buscar y exigir justicia.

En medio de una temporada dedicada a recordar a quienes murieron, esta catrina pide mirar a quienes siguen desaparecidos. A sus pies están las fichas; detrás de cada fotografía, las familias que continúan esperando información, avances en las investigaciones y el regreso a casa de sus seres queridos.