Una fotografía tomada en 2007 volvió a recorrer el mundo tras el ascenso de Lamine Yamal como una de las nuevas figuras del fútbol. En la imagen, un joven Lionel Messi, entonces de apenas 20 años, sostiene en brazos y baña a un bebé durante una sesión fotográfica organizada con fines benéficos por el diario Sport y UNICEF. Ese bebé era Lamine Yamal.
Más allá del simbolismo que hoy se le atribuye a la imagen, las probabilidades de que ambos protagonizaran esa escena y, años después, fueran considerados dos de las máximas figuras del fútbol mundial, son extraordinariamente bajas.
Aunque no existe un cálculo matemático exacto, especialistas en probabilidad coinciden en que el caso reúne una serie de eventos independientes cuya combinación hace que la posibilidad sea prácticamente irrepetible.
Primero, la familia de Yamal tuvo que ser seleccionada para participar en la campaña fotográfica. Después, el bebé debía coincidir específicamente con Messi entre los jugadores disponibles. Finalmente, ese mismo niño tenía que convertirse, casi dos décadas después, en una estrella del FC Barcelona y de la selección española.

Tomando escenarios conservadores, la probabilidad de que ocurrieran todos esos hechos se estima en alrededor de una entre 10 millones, equivalente al 0.00001 por ciento. Si se considera además que Lamine Yamal ha sido señalado por muchos como el futbolista llamado a tomar el relevo generacional de Messi, la posibilidad podría reducirse incluso a una entre cientos de millones.
Lo que comenzó como una simple fotografía para un calendario benéfico terminó convirtiéndose en una de las imágenes más sorprendentes de la historia reciente del fútbol, alimentando la idea de que, en ocasiones, la realidad puede superar cualquier guion.









