Además de las acusaciones de autoritarismo, de despidos injustificados, de trato discriminatorio, de abuso de funciones, además de la muerte de varios perros, la exrectora de la Universidad Tecnológica de Tecamachalco, María Luisa Juárez Hernández, también cometió usurpación de funciones.
Resulta que, en respuesta a una columna, emitió una nota aclaratoria el 19 de enero, cuando su sucesor, Enrique Salvador Fernández Lozada, tomó protesta tres días antes, es decir, el nombramiento de parte del gobierno del Estado de Puebla es del día 16 de ese mismo mes.
Entonces, la realidad es que para el día 19 de enero ella ya no era rectora y aun así utilizó la imagen institucional de la UTTECAM.
En México, la usurpación de funciones de un servidor público es un delito contemplado en el Código Penal Federal y puede ameritar sanciones penales severas.
El delito puede ser sancionado de uno a seis años de prisión, multa de cien a 300 días de salario mínimo, pero si comete un delito adicional como falsificación de documentos o fraude, las penas pueden aumentar.
De su equipo cercano cuando María Luisa fue rectora de la UTTECAM, solamente quedó el abogado general de la universidad, Raymundo Márquez Galicia, quien se quiere afianzar ahí, mientras tapa todas las irregularidades que ella dejó.
Tan complicada fue su salida que, el día que le fueron a notificar su salida, llegó la Guardia Nacional, la policía estatal y la municipal, que llevaban hasta perros.
¿Y se preguntarán si María Luisa y Raymundo pudieron solos adentro de la UTTECAM?, claro que no, siempre detrás de ellos estuvieron Julio Huerta, hombre poderoso en la 4T y Andrés Villegas, actual diputado.
En próximas entregas hablaremos del nuevo rector Enrique Salvador Fernández Lozada y sus vínculos familiares.









