En el corazón festivo de Puebla, donde las luces titilan y la música invita al paseo, una imagen rompe la magia decembrina, el “Árbol de la Esperanza”, que volvió a convertir el Zócalo en un territorio de memoria y resistencia.
Sin esferas brillantes ni adornos tradicionales, el árbol se vistió de fotografías y fichas de búsqueda que narran historias truncadas, ausencias interminables y una exigencia que no descansa.
Decenas de familias se reunieron para renovar el ritual de colocar los retratos impresos, velas, listones y la fuerza que solo da el amor obstinado.
Cada imagen colgada sobre las ramas de concreto es una vida pausada y un reclamo silencioso: ¿dónde están?
Leticia Rojas García y María Fernanda Morales, son un ejemplo de las decenas de personas en la zozobra, ellos buscan a Marcos Alejandro Morales Rojas, de 29 años de edad, quien desapareció hace año y medio en Córdoba, Veracruz, no hay celebraciones.
“Para nosotros ya no hay navidades, ya no hay Años Nuevos, no pedimos nada, simplemente la ayuda del gobierno, que nos ayude, que nos apoye, que la Fiscalía nos tome en cuenta y que no nos sigan ignorando; para nosotros ya no hay más fechas festivas porque a nadie le deseo perder a un hijo”, expresa Leticia.
La jornada fue encabezada por el colectivo Voz de los Desaparecidos, liderado por María Luisa Núñez Barojas, quien llevó fichas de búsqueda.
“No dejaremos de montar este árbol mientras siga habiendo desaparecidos”. Bajo su liderazgo, familias de Puebla, Tlaxcala y entidades vecinas convirtieron el Zócalo en un altar abierto, más poderoso que cualquier adorno festivo.
El árbol permanecerá en pie hasta el 6 de enero como recordatorio incómodo en medio del turismo y la celebración.
Miles de visitantes pasan frente a él cada día; algunos miran de reojo, otros se detienen y sienten el golpe del contraste.
Este año, las denuncias fueron más sonoras. Las familias acusaron la indiferencia social y los retrasos del Servicio Médico Forense en la identificación de restos.
“La indiferencia duele más que el frío”, comentó una madre buscadora que pidió anonimato por seguridad. Su voz —como la de tantas otras— se mezcla con los datos que pesan: más de 3 mil desaparecidos en Puebla desde 2008 y 1,386 carpetas de investigación solo en 2022, con mínimas localizaciones.
El Árbol de la Esperanza, que desde 2024 existe como estructura permanente, se ha convertido en un símbolo anual desde 2022.
El Zócalo tendrá dos realidades paralelas: la Navidad oficial y la que viven las familias que buscan.
Entre luces y sombras, la ciudad recuerda que para muchos pobladores diciembre no significa celebración, sino espera.









